EL VERANO Y LA SALUD EMOCIONAL: ¡Brilla por Dentro y por Fuera!

El verano, esa temporada dorada de sol, calor y diversión. Para muchos, es sinónimo de vacaciones, ocio y actividades al aire libre. Pero, ¿sabías que también puede tener importantes repercusiones psicológicas? Como todo en la vida, el verano tiene su luz y su sombra. Por eso, es crucial comprender cómo nos afecta este tiempo.

Durante el verano, disponemos de más tiempo para interactuar socialmente. Las vacaciones nos permiten acercarnos a nuestros seres queridos y llenar nuestras vidas de optimismo. Sin embargo, los cambios en la rutina pueden generar estrés y desequilibrios emocionales. Cuidar la salud emocional nos ayudará a adaptarnos y disfrutar positivamente de estos cambios. ¿Cómo?

El verano está lleno de eventos, fiestas y reuniones familiares, creando la sensación de necesidad de actividad y diversión constantemente. Es importante cuidar la salud emocional y establecer límites. Priorizar el bienestar personal sobre las expectativas de los demás. Aprender a decir “no” cuando sea necesario y decidir lo que realmente nos interesa.

El exceso de tiempo libre puede provocar sensación de abrumamiento o falta de sentido. Para mantener una buena salud emocional, busquemos actividades significativas que nos aporten satisfacción y bienestar. Encontrar el equilibrio entre el ocio y productividad, que nos ayude a disfrutar plenamente del verano. Eso no quiere decir que no podamos hacer «locuras» también es necesario salir de la zona de confort y pasarlo muy bien.

El verano nos brinda la oportunidad de dedicar tiempo a nosotros mismos, redescubrirnos y cultivando aspectos de nuestra vida que necesitan atención. Aprovechemos para buscar nuestro sol interior y reflexionar sobre nuestra vida y metas.. El verano nos da la energía que nos reta a salir fuera sin salirnos de dentro.

Finalmente, el verano es la temporada para recoger los frutos de nuestro esfuerzo y dedicación. Estas cosechas estivales nos preparan para encarar la vida de una forma distinta, con renovada energía y un brillo nuevo. Es el momento adecuado para el merecido descanso y el crecimiento personal. Estos frutos simbolizan a individuos maduros que se relajan después de un año de arduo trabajo. La recolección de los frutos nos insta a reflexionar, autoevaluarnos y reconocer nuestro propio proceso de madurez. ¡A celebrarlo!

¡Así que este verano, brilla tanto por dentro como por fuera! Seamos cálidos y «soles» para los demás y recordar que cuidar la salud emocional es clave para disfrutar plenamente de esta maravillosa estación.

¡Feliz verano!

El verano, como cada una de las estaciones, marca una dirección, orienta en un sentido determinado el movimiento de nuestro mundo interior.

José María Toro

PROPUESTA DE TRABAJO: algunas estrategias efectivas para cuidar tu salud emocional durante el verano:

  • Establece límites: Aprende a decir «no» cuando sea necesario. Prioriza tu bienestar y no te sientas presionado/a a estar constantemente ocupado/a.
  • Practica el autocuidado: Dedica tiempo para ti. Lee un libro, escucha música relajante, medita o da paseos tranquilos por la naturaleza.
  • Mantén una rutina equilibrada: Aunque es verano, mantener cierta estructura en tu día a día es importante. Establece horarios regulares de sueño, alimentación y ejercicio. Eso no quiere decir que de vez en cuando te excedas, a fin de cuentas es verano. ¡No olvides disfrutar y relajarte!
  • Conéctate con la naturaleza: Disfruta del buen clima y pasa tiempo al aire libre. La naturaleza tiene un efecto positivo en nuestra salud emocional.
  • Cultiva relaciones significativas: Dedica tiempo a las personas que te brindan apoyo y felicidad. Organiza encuentros con amigos y familiares.
  • Limita el consumo de noticias: Si te generan ansiedad o estrés, limita tu exposición a las noticias. Infórmate a momentos específicos.
  • Practica la gratitud: Lleva un diario de gratitud y anota cada día las cosas por las que te sientes agradecido/a, utiliza el diario de sentimientos. Esto te ayudará a mantener una perspectiva positiva.
  • Busca espacios y tiempos para el silencio: Es importante buscar momentos para la reflexión interna y escucharte a ti mismo.
  • Celebra los éxitos y avances en tu vida: Es muy importante reconocer nuestros logros y celebrarlo.

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HAY QUE SABER SER FELIZ

Se puede notar a simple vista si alguien es feliz o no, pero ¿nosotros? ¿Nosotros mostramos esa felicidad? ¿Realmente sabemos cuándo somos felices? A menudo nos dejamos llevar por las emociones del momento, lo cual puede nublar nuestra percepción de las cosas y de la vida, olvidando que la felicidad es algo que perdura en el tiempo y que debemos cultivar a lo largo de nuestra vida. Los contratiempos, fracasos, dificultades e incluso las desgracias son simplemente experiencias negativas que pueden oscurecer nuestro camino, pero una persona feliz entiende que son solo obstáculos temporales, los cuales, a pesar del dolor o sufrimiento, podemos superar manteniendo el equilibrio sin perder de vista aquello que realmente nos hace felices y disfrutando de cada instante y momento, incluso en los momentos difíciles. La felicidad es un viaje, no un destino, y muchas veces perdemos innumerables oportunidades de ser felices simplemente porque creemos que no hemos alcanzado la felicidad. La felicidad se experimenta en cada paso, en cada momento. La buena noticia es que, aunque pueda parecer desafiante alcanzarla a veces, la felicidad está muy presente en nuestra vida cotidiana.

Martin Seligman nos dice que para alcanzar la verdadera felicidad tenemos que reconocer y potenciar nuestras fortalezas y cualidades personales que nos hacen único e irrepetibles. Porque, al identificar lo mejor de nosotros mismos, podemos mejorar significativamente nuestra vida y la de aquellos que nos rodean.

La búsqueda de la felicidad en eventos, personas o circunstancias externas, que son cambiantes, no puede proporcionar la auténtica felicidad que anhelamos y, sin embargo, es lo que nos venden todos los días en redes sociales, anuncios, campañas….

  • Buscar la felicidad fuera de nosotros es como ir a una tienda de ropa a comprar un ordenador, obviamente, no lo encontraríamos allí.
  • Para muchos, la felicidad se encuentra en alcanzar metas, realizar viajes fantásticos, encontrar el amor de sus vidas, tener un aspecto físico inmejorable, terminar una carrera universitaria…

Sin embargo, la verdadera felicidad va más allá de lo que comúnmente asociamos con ser felices por «tener«, enfocándose en la felicidad de «ser«. La felicidad nos trasciende, moviéndonos hacia una perspectiva existencial y humanista, donde ser feliz no se limita a poseer, sino a ser, descubrir, ayudar y servir. Darle sentido a la vida es crucial para ser felices. Para alcanzar la felicidad, es esencial estar en armonía y sentirnos a gusto con nosotros mismos. A partir de ahí, podremos cultivar este estado en todo lo que hacemos y vivimos.

Las circunstancias personales no tienen tanto impacto como creemos, ya que cada uno de nosotros somos únicos, con valores y percepciones de la felicidad distintos. Podemos ser felices simplemente siendo conscientes del presente, de lo que tenemos, como pasar tiempo con la familia, rodearse de personas que realmente nos valoran y disfrutar de lo que nos apasiona, son algunas cosas clave para ser felices. No se trata de conformarnos, si no de , a través de lo que somos y tenemos y nuestras circunstancias, alcanzar la felicidad que deseamos, reduciendo las preocupaciones y viviendo plenamente cada momento, cada instante, cada experiencia…nuestro presente.

La felicidad es un estado emocional anhelado por todos, una meta que muchos persiguen a lo largo de sus vidas. Sonreír, sentirse bien consigo mismo y con los demás, experimentar emociones agradables… todo esto contribuye al bienestar. Sin embargo, ¿Qué sucede cuando esa felicidad es solo una apariencia?

En la sociedad actual, existe una constante presión para mostrar felicidad en todo momento. Las redes sociales, los medios de comunicación y las expectativas sociales nos obligan a proyectar una imagen perfecta y luminosa, incluso cuando estamos pasando por momentos difíciles. Esta necesidad de aparentar felicidad a toda costa ha dado lugar a lo que algunos expertos llaman «depresión sonriente«.

Sonreír puede ser una manera de hacer frente a los desafíos de la vida, de mantener una actitud positiva y de buscar la luz en medio de la oscuridad. No obstante, cuando esa sonrisa se convierte en una máscara que oculta emociones desagradables como la tristeza, la frustración o la desmotivación, el problema se vuelve más complicado. Porque no es necesario estar siempre al máximo nivel de felicidad, se puede estar en un 7, 8, e incluso en un 5 o 6. Lo crucial es comprender las verdaderas causas de nuestra felicidad. En una escala del 1 al 10, ¿Cómo te sientes en este momento de tu vida? ¿Qué necesitas? ¿Qué acciones puedes tomar para ser más feliz?

La verdadera felicidad nos trasforma, nos hace mejores personas, saca de nosotros lo mejor. La generosidad, la solidaridad y la gratitud son virtudes que se conectan directamente con la felicidad. Pero sobre todo el AMOR, que todo lo cambia, lo transforma, lo mejora y nos hacer ser la mejores personas. Experimentamos bienestar al brindar a los demás nuestra vida, ya sea a amigos o extraños. Ofrecer orientación y respaldo sin esperar nada a cambio, resulta fundamental. Los actos de generosidad y gratitud fomentan nuestro crecimiento personal, creando una sensación de plenitud. Al ser conscientes de esto, nos convertimos en individuos más felices y, a largo plazo, somos mejores personas.

La felicidad está determinada por la actitud con la que enfrentamos cada experiencia y momento de nuestra vida.

PROPUESTA DE TRABAJO: Algunas ideas para mejorar nuestro bienestar personal y ser más felices:

  1. Comienza este proceso de búsqueda de la felicidad pensando en personas que consideras felices y describe qué cualidades poseen que te hacen verlas así.

Ahora, realiza lo mismo contigo mismo.

¿Cuáles de las siguientes cualidades coinciden con tus descripciones anteriores?

  • Tienen la capacidad de expresar sus sentimientos de forma natural y agradecen las cosas de manera hermosa.
  • Sus amigos y seres queridos son una prioridad para ellos; son detallistas y cercanos.
  • Sonríen con frecuencia y contagian optimismo y positividad.
  • Olvidan rápidamente lo negativo y perdonan siempre, inclusive a sí mismos.
  • Disfrutan intensa y conscientemente de las cosas buenas y hermosas de cada día y de cada persona.
  • Son personas de palabra, dignas de confianza y en quienes se puede confiar para cualquier situación.
  • Tienen un toque espiritual enigmático y atractivo.
  • Cuidan adecuadamente de su bienestar físico y mental mediante ejercicio, una alimentación saludable, lectura, música, entre otros.

Concluye esta reflexión.

2. La felicidad requiere una dedicación continua. Al igual que con el ejercicio físico, puede ser complicado al principio y los resultados pueden no ser evidentes de inmediato. Sin embargo, una vez que desentrañemos el secreto, todo se volverá más sencillo. Se practica a diario y se entrena:

  • Experimenta y expresa gratitud de forma habitual y conscientemente.
  • Busca relaciones saludables con quien compartir lo que somos, tenemos, soñamos, sentimos…
  • Dedica tiempo al autocuidado.
  • La clave está en repetir estas acciones una y otra vez hasta convertirlo en hábito.

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CURSO DE VERANO «APRENDIENDO A SENTIR»

Este verano, te invitamos a unirte a nuestro curso «Aprendiendo a Sentir» en el que podrás descubrir cómo la educación emocional puede transformar tu enfoque pedagógico y mejorar tu bienestar personal. Porque recordemos, como educadores, no solo enseñamos materias curriculares. También somos responsables de enseñar a nuestro alumnado cómo manejar sus emociones, cómo enfrentar los desafíos de la vida y cómo desarrollar la empatía. Y para poder hacer eso de manera efectiva, debemos comenzar aprendiendo a sentir nosotros mismos.

Cuatro mañanas de trabajo intenso y práctico utilizando todo tipo de recursos didácticos y de Inteligencia Emocional que nos ayuden y permitan vivir más plenamente y desarrollar nuestra labor educativa con seguridad y alegría.

En el mundo de la educación, es crucial que los educadores seamos emocionalmente competentes. Nuestra labor diaria nos posiciona como modelos a seguir para el alumnado, y la inteligencia emocional se convierte en una herramienta esencial para resolver situaciones complicadas y adaptarnos a la realidad actual de la educación.

La educación emocional busca mejorar el bienestar personal y social mediante el desarrollo de la comprensión y expresión emocional y tiene como objetivo prevenir los efectos negativos de las emociones desagradables y potenciar la empatía. Integrar la educación emocional en nuestra formación no solo promueve la creatividad, la autonomía y la empatía, sino que también potencia el bienestar personal, transformando nuestra vida y forma de afrontar nuestra labor docente.

La pedagogía de la interioridad enfatiza la importancia de promover competencias como «aprender a aprender» y el desarrollo de valores como la autonomía, la confianza y el respeto. La educación emocional implica un proceso continuo y consciente con metodologías activas y participativas para fortalecer nuestra vida emocional en las situaciones de nuestro día a día.

Hablar abiertamente sobre los sentimientos de manera clara y respetuosa, sin juicios ni censura, fomenta un ambiente propicio para el trabajo emocional personal y en grupo en el ámbito educativo. Esto implica trabajar de forma práctica estrategias dinámicas, escritura emocional y recursos creativos que promueven la educación emocional.

Los beneficios de trabajar la educación emocional son innumerables para afrontar los retos de educar en la actualidad con seguridad y resiliencia, ayuda a prevenir el síndrome de burnout y fortalece la vocación profesional. Mejorar las habilidades emocionales y desarrollar programas de inteligencia emocional para docentes son aspectos clave para el desarrollo personal y profesional ya que nos hace más competentes.

Los OBJETIVOS del curso son:

· Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones y las de los demás para desarrollar la habilidad de una buena y sana gestión emocional.

· Desarrollar la capacidad para gestionar el estrés para tomar conciencia de los factores que inducen a nuestro bienestar.

· Potenciar la capacidad para ser feliz desarrollando habilidades como el sentido del humor, la comunicación asertiva, el optimismo o la confianza en uno mismo y los demás

Con CONTENIDOS que faciliten la adquisición de las habilidades necesarias para ser un poco más competentes emocionales:

· Expresión verbal y no verbal de emociones y sentimientos

· Conciencia emocional en uno mismo y en los demás

· Gestión emocional y automotivación

· Conocimiento, aceptación y valoración de uno mismo como fuente de relación y comunicación afectiva

· Habilidades socioemocionales: empatía, comunicación, cooperación, toma de decisiones..

Así que, ¿estás listo para sumergirte en el emocionante mundo de la educación emocional? ¡Te esperamos en nuestro curso de verano «Aprendiendo a Sentir» en Tenerife!

YA ES PRIMAVERA ¿LO NOTAS?

El 20 de marzo marca el retorno de una estación, querida por algunos y a veces no tan bien recibida por otros. ¿Por qué? Porque la primavera, al igual que el otoño, siempre ha estado vinculada a cambios de ánimo. Esto no es una coincidencia. Somos naturaleza y, como tal, vivimos el ciclo vital que marcan las estaciones. Concretamente , en primavera, aumentan las horas de luz a las que estamos expuestos, junto con el aumento de las temperaturas y estos fenómenos llevan a que nuestro sistema hormonal genere más sustancias que influyen en nuestro estado de ánimo. Pero recordemos que no a todos nos afecta esto de la misma manera.

Mi gran mentor y amigo, José María Toro nos dice que para que para que la vida surja, algo ha de abrirse. Los brotes se abren para permitir que nazcan las flores.
De manera similar, los corazones han de abrirse para hacer posible el florecimiento de las acciones de vida. La apertura como actitud de fondo y el abrir como verbo o acción de superficie sostienen el movimiento fundamental del paisaje y del cuerpo humano que también forma parte de él.

La primavera es momento de cambios, de color, de luz y de ilusión, pero también de creatividad y de soñar. La naturaleza renace y se muestra en todo su esplendor y vitalidad. Tenemos la oportunidad de hacer nuevas todas las cosas, cambiar y mejorar nuestro ser y hacer.

La primavera es el florecer de todo aquello que hemos sembrado durante el invierno, abrir y abrirnos para que nuestra vida florezca y se llene de luz y color, que conectemos con nuestro «yo» más profundo y hagamos posible lo que soñamos y deseamos. Es la estación de la motivación intrínseca, la que nos lanza a la aventura de conseguir incluso lo que parece imposible. Imaginemos, soñemos lo que queremos lograr y, cuando lo tengamos claro, comencemos a disfrutar mucho de cada paso del proceso.

Busquemos en este tiempo de primavera nuevas posibilidades a lo que hacemos normalmente para que despierte nuestra creatividad y nos facilite ser innovadores. En lo emocional, innovar y primavera van unidos porque ambos nos animan a mejorar, a confiar en que podemos hacer las cosas mucho mejor y disfrutar muchísimo más en el camino hacia la consecución de nuestras metas. Ya llegará el verano para recoger nuestros frutos.

La primavera no es sino el tiempo para mirar las flores y así comprender el fruto que estamos llamados a ser.

José María Toro

PROPUESTA DE TRABAJO: necesitamos motivarnos y la primavera es la estación más propicia para hacerlo. Te ofrezco estas actividades para trabajar sólo o en tu grupo o clase:

1º La primera actividad consiste en crear en un lugar visible de tu casa o despacho, un panel de la motivación de la primavera donde poner una imagen, una frase, un deseo…, para cada día de la semana. Lo puedes preparar en un día y a lo largo de la semana ir poniendo todos o puedes ir improvisando conforme las necesidades de motivación que tengas.
Si se la hacemos con otros, cada día se encargaría de actualizar y decorar este panel alguno con la colaboración de los demás con sus propuestas.

Las flores de la motivación. Lo primero es buscar una plantilla con el dibujo de una flor de varios pétalos o dibujarlas. Buscar una de color o en blanco y la coloreamos. La recortamos de manera consciente y con atención plena, en silencio o con música de relajación, es un momento para ir pensando en qué frutos quiero logar en los próximos meses (En verano o principio del otoño) Una vez coloreada y recortada la flor escribimos en cada pétalo un sueño, deseo, un objetivo, una meta, fruto que queremos lograr. En el centro escribimos nuestro nombre. Colocamos la flor en un lugar visible y cada vez que logres uno de los objetivos quita el pétalo. Además de nuestra flor de la motivación, podemos hacer muchas más flores y decorar la casa, la habitación, las ventanas, etc. para que nos recuerden que estamos en primavera.

3º Para lograr los objetivos o metas de la actividad anterior y que no se queden en eso, deseos, tenemos que preguntamos:

  • ¿Qué tareas me acercan para que se cumplan estos objetivos?
  • ¿Cuál es mi misión para hoy?
  • ¿Necesito ayuda de alguien?
  • ¿Qué cosas puedo posponer o, si no logro terminarlas, no altera mis planes?
  • ¿Cuántas tareas puedo hacer en un día, en una semana, en un mes…?
  • Ahora haz una lista de las tareas que tienes que realizar para cada uno de esos deseos.

A cada tarea ponle si es muy importante, importante, urgente o se puede posponer.
Mira el tiempo que necesitas para cada actividad. Piensa cuáles de todas las tareas te apetece hacer más.
Por último, haz la planificación del las tareas alternando las que son imprescindibles y necesarias, aunque sean poco apetecibles, con las que te motiven porque te gustan. Verás cómo es mucho mejor trabajar con un plan.
No olvides nunca que debemos ser flexibles y que no siempre podemos controlar todo, tampoco nuestro plan de trabajo.
Si esta actividad la haces con otros, sobre todo los más pequeños, podemos ayudar a hacer la planificación y al desarrollo de las actividades.

¿Y qué sucede si no logro todos? Quédate con lo que has conseguido y aprende de la naturaleza, no todas las flores logran dar fruto, solo las que maduran, quizá tengamos que esperar para estar preparados o listos para lograr esos objetivos y preguntarnos ¿Qué necesito? ¿Qué puedo hacer?

4º Para seguir trabajando ENLACE

UN AÑO ENTERO PARA DISFRUTAR

¡Un año entero lleno sus días y sus horas por delante para disfrutar! ¡Es hora de saborear cada momento, aprovecharlo y hacer de este año nuevo uno para recordar! Primero, debemos buscar en nuestro interior y, también, a nuestro alrededor, recopilando todo lo que necesitamos para lograr nuestras metas y propósitos para este año. Comenzar con planificación, con un plan sólido es clave para convertir esos propósitos en acciones reales, posibles y alcanzables. La motivación no viene sola, hay que trabajarla. Estar motivado significa tener una razón para actuar. Ese impulso se logra con objetivos claros y grandes metas que nos impulsan desde adentro, nuestros sueños más profundos se convierten en realidad al emprender acciones. Pero ¿Cómo nos motivamos ante la rutina diaria, los reveses y los fracasos?

La siguiente actividad nos ayudará a mantener esa chispa de motivación para seguir adelante con ilusión. Será un refuerzo positivo, un empujón en el camino. ¡A por todas!

PROPUESTA DE TRABAJO: Te propongo una tarea que puedes llevar a la familia, al grupo, a la tutoría, la clase, la catequesis, etc… (Actividad 31 «Más emociones creativas»)

Descarga un calendario de este año, ya sea completo o mes a mes para hacer esta tarea o también lo puedes hacer en tu agenda personal marcando los días señalados con la tarea. ¡Adelante!

  1. Se trata de señalar en el calendario un día al menos de cada mes con una intención que lo convierta en un día especial, un día positivo de esos que nos animan. Lo podemos hacer personalmente o con un grupo, equipo, clase, tutoría…
  2. Elegimos los días y pensamos una actividad: ir al cine, salir de compras, quedar con “alguien”, comer algo en concreto, hacer un postre, etc…una vez terminada la lista de meses y días, conseguimos un calendario y lo decoramos a nuestro gusto, que sea original, divertido y muy llamativo, una vez terminado el calendario pensaremos en un lugar visible y a mano de nuestra habitación, casa o trabajo para no olvidarnos que contamos con esos días POSITIVOS que nos animan y motiven (Reforzamos la actividad con una alarma en el teléfono, en la agenda digital, en el calendar de Google, etc…)
  3. Por último, ponemos una pegatina o dibujo de un smile en cada uno de esos días. Se puede hacer uno para tutorías utilizando sesiones completas o los primeros o últimos minutos de la sesión (Hacer un juego, un desayuno, un baile, etc) que sea el grupo quien después de hacer una gran lista se decida el qué) Tamaño grande
    Adjunto ficha de trabajo para clase (Es necesario buscar un calendario tamaño folio para entregar a cada alumno/a) https://drive.google.com/file/d/0B9w-U-mfrNQRN24yN29LSmRlUU0/view?usp=sharing
    Ejemplo:
    Día 20 de enero: Ir al cine

MOTIVADOR O ANIMADOR

¿Qué diferencia hay entre animar y motivar?

A menudo confundimos los términos «animación» y «motivación» y es que, aunque ambas pueden inspirarnos a actuar, los motivos y las motivaciones suelen ser diferentes. Tenemos que comprender las diferencias entre animación y motivación y cómo se pueden aplicar a nuestra vida personal y profesional.

Ser animador o motivador cuando sea necesario

Lo primero es entender que animar afecta a las emociones, mientras que la motivar influye en el comportamiento y en nuestra vida. Todo lo que hacemos con motivación lo llevamos a cabo. Aunque necesitemos los ánimos que nos impulsen para comenzar o continuar con la fuerza. Es fácil animar a alguien para que realice diferentes actividades y logre con éxito un objetivo. Entonces ¿por qué no lo hacemos? Una palabra de aliento, de gratitud, de refuerzo positivo…puede ser la diferencia para emprender una tarea.

Sin embargo, la motivación significa tener razones, dar motivos para comenzar o continuar un proyecto o una idea, movilizar personas y crear vínculos con lo que estamos haciendo. La motivación implica ofrecer incentivos y es necesaria para mantener el interés y el compromiso de las personas hacia una tarea. Es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta de una persona hacia fines y metas determinadas. La motivación se mantiene en el tiempo y logra frutos, no parte solo del mero deseo.

¿Cómo Animar y animarnos?

Impulsándonos desde lo emocional. Conectar con lo positivo, lo valioso y alegre. Una palabra de aliento, una sonrisa, un abrazo…simplemente saber que estás ahí puede ser una manera de animar a alguien. Pensemos que el ánimo es un estado emocional y que se gestiona desde la conciencia de lo que sentimos y los pensamientos que nos provoca. Si somos capaces de cambiar el pensamiento, podremos cambiar los sentimientos. Seamos racionales y reflexionemos sobre lo que nos hace sentir desanimados y utilicemos los sentimientos negativos como un despertar que nos indique que algo necesitamos cambiar. Por lo tanto, es importante reconocer que sentirse desmotivado, desanimado, triste o similar está bien si se toma como una señal para actuar en consecuencia. No quiere estar así y me animo al cambio.

¿Y la motivación?

Brota y nace de la actitud, que es la clave de la motivación, no una consecuencia. La motivación surge de la voluntad de querer, no del resultado de algo. Para estar motivado, el ingrediente principal y esencial es tener el deseo de estarlo, porque queremos lograr nuestras metas y objetivos. La motivación requiere dedicación, trabajo y compromiso. Estar o no motivados es fundamental en el resultado que obtendremos en diferentes ámbitos de nuestra vida. Esperar a que la motivación llegue sin hacer nada es propio de personas mediocres.

¿Y cómo motivar a los demás? La clave está en la empatía. Una persona empática establece relaciones basadas en el apoyo mutuo y la ayuda, por lo que motiva desde el corazón. Comprende a los demás, está atento a sus emociones y ayuda a desarrollar sus habilidades y capacidades, no se queda en dar ánimos. Su postura es de servicio y considera las necesidades de los demás. Además, aprovecha que cada uno de nosotros somos distintos para crear teniendo en cuenta diferentes perspectivas. Ayuda a buscar la pasión, la misión, la visión y los valioso de las personas a las que motiva.

En conclusión, es fácil animar a alguien, pero motivar es más complejo. Para motivar, debemos fijar objetivos y metas, programar un plan de actuación y trabajar para lograrlo. Quien motiva sabe que esto es difícil, pero también sabe que es imposible motivar si no se entrega responsabilidad y libertad de actuación a quienes se desee motivar.

PROPUESTA DE TRABAJO: Es necesario interiorizar algunas ideas prácticas para nuestro día a día:

  • Haz una lista de algunas de las tareas que realizas habitualmente. Ahora, piensa en cada una de ellas y realiza este ejercicio: Si motivar es dar motivos. te invito a recordar por qué debes esforzarte, qué ocurrirá cuando logres lo que deseas y cómo mejorará tu vida cuando eso suceda.
  • La motivación nos impulsa a la acción. Una de las claves para motivarnos a lograr un objetivo es tomar conciencia de los progresos que vamos dando en el corto plazo. Escribe en el diario de sentimientos cada paso, cada avance hacia tus metas.
  • Haz planes concretos, con submetas, es el primer paso para que el deseo deje de ser una idea, que puede desanimarnos y se transforme en realidad. Crea un plan, una programación.
  • Si quieres seguir trabajando la motivación ENLACE

EL RENACER DE LA PRIMAVERA

En nuestro vivir cotidiano tenemos que aprender el ritmo de las estaciones. Después de un invierno intenso de calma, descanso, reflexión… llega la primavera, esa explosión de luz, color y alegría que lo invade todo, también nuestro ser. Aprovechar esta estación para vivir intensamente la vida y soñar, desear y caminar hacía nuestras metas. La primavera es la estación de las flores fruto de lo sembrado en nuestro invierno, es abrirse y darse. Elaboramos una flor con tantos pétalos como deseemos y la llenamos de metas y deseos a corto plazo, son la motivación necesaria para vivir con alegría y sentido. En el centro ponemos nuestro nombre y la ponemos en un lugar a mano para ir arrancando cada pétalo cuando logremos cumplir lo deseado. Recordemos que todo es actitud y querer. La primavera nos anima a llevar a cabo todo lo que nos proponemos porque es la estación de la energía, la fuerza y la alegría. Prácticas 42 de «Más emociones creativas»

SI ME QUIERES CONOCER Y CONOCER MI PROYECTO DE FORMACIÓN EMOCIONAL

Renacer, ilusionarse y crecer en primavera, la vida triunfa

PRIMAVERA EMOCIONAL

Estamos ya en primavera, estación de emociones que tenemos que vivir de manera intensa. La primavera es momento de cambios, de color, de luz y de ilusión, pero también de creatividad y de soñar. La naturaleza renace y se muestra en todo su esplendor y vitalidad. Tenemos la oportunidad de hacer nuevas todas las cosas, cambiar y mejorar nuestro ser y hacer.

La primavera es el florecer de todo aquello que hemos sembrado durante el invierno, es el momento para que nuestra vida florezca y se llene de luz y color, que conectemos con nuestro «yo» más profundo y hagamos posible lo que soñamos y deseamos. Es la estación de la motivación la que nos lanza a la aventura de conseguir incluso lo que parece imposible. Imaginemos, soñemos lo que queremos lograr y, cuando lo tengamos claro, comencemos a disfrutar mucho de cada paso del proceso.

Busquemos en estos días nuevas posibilidades a lo que hacemos normalmente para que despierte nuestra creatividad y nos facilite ser innovadores. En lo emocional, innovar y primavera van unidos porque ambos nos animan a mejorar, a confiar en que podemos hacer las cosas mucho mejor y disfrutar muchísimo más en el camino hacia la consecución de nuestras metas. Ya llegará el verano para recoger nuestros frutos.

COMENZAMOS: necesitamos motivarnos y la primavera es la estación más propicia para hacerlo. Te ofrezco estas actividades para trabajar sólo o con otros:

1º La primera actividad consiste en crear en un lugar visible de tu casa o despacho, un panel donde poner una imagen, una frase, un deseo…, para cada día de la semana. Lo puedes preparar en un día y a lo largo de la semana ir poniendo todos o puedes ir improvisando conforme las necesidades de motivación que tengas.
Si se la hacemos con otros, cada día se encargaría de actualizar y decorar este panel alguno con la colaboración de los demás con sus propuestas.

2º Las flores de la motivación. Lo primero es buscar una plantilla con el dibujo de una flor de varios pétalos o dibujarlas. Lo ideal es buscar una de color o en blanco y la coloreamos. La recortamos de manera consciente y con atención plena, en silencio o con música de relajación, es un momento para ir pensando en qué frutos quiero logar en los próximos meses (En verano o principio del otoño) Una vez coloreada y recortada la flor escribimos en cada pétalo un sueño, deseo, un objetivo, fruto que queremos lograr. Colocamos la flor en un lugar visible y cada vez que logre uno de los deseos quito el pétalo. Además de nuestra flor de la motivación, podemos hacer muchas más flores y decorar la casa, la habitación, las ventanas, etc para que nos recuerden que estamos en primavera.

3º Para lograr cumplir los deseos de la actividad anterior y que no se queden en eso, deseos, tenemos que preguntamos:

  • ¿Qué tareas me acercan para que se cumplan estos objetivos?
  • ¿Cuál es mi misión para hoy?
  • ¿Necesito ayuda de alguien?
  • ¿Qué cosas puedo posponer o, si no logro terminarlas, no altera mis planes?
  • ¿Cuántas tareas puedo hacer en un día, en una semana, en un mes…?

Ahora haz una lista de las tareas que tienes que realizar para cada uno de esos deseos.

  • A cada tarea ponle si es muy importante, importante, urgente o se puede posponer.
  • Mira el tiempo que necesitas para cada actividad. Piensa cuáles de todas las tareas te apetece hacer más.
  • Por último, haz la planificación del las tareas alternando las que son imprescindibles y necesarias, aunque sean poco apetecibles, con las que te motiven porque te gustan. Verás cómo es mucho mejor trabajar con un plan.
  • No olvides nunca que debemos ser flexibles y que no siempre podemos controlar todo, tampoco nuestro plan de trabajo.

Si esta actividad la haces con otros, sobre todo los más pequeños, podemos ayudar a hacer la planificación y al desarrollo de las actividades.

Si no hay motivación nos olvidamos de lo que realmente importa en la vida: el ser felices y contagiarlo.

ESA ES LA ACTITUD

En muchas ocasiones tenemos ganas de tirar la toalla, de rendirnos y dejar de luchar. La mayoría de esas veces, todo es cuestión de la actitud con la que nos enfrentemos a esos acontecimientos. No siempre es posible, lo sé, porque hay situaciones que por mucha actitud positiva y optimista que tengamos y por mucho que hagamos no podemos hacer casi nada y digo casi, porque si la solución está en nuestras manos, adelante, a luchar, a buscar alternativas, a pedir ayuda si es necesario, a trabajar para salir de ese problema. Pero si no está en nuestras manos o posibilidades, no gastemos energía en ello, aceptemos la realidad y sigamos adelante, con dolor e incluso frustración, aprendiendo la lección. Pero todo, todo aquello que está a nuestro alcance, TODO, lo podemos mejorar y/o cambiar, es cuestión de ACTITUD, trabajo, esfuerzo, visión y esmero.

Ya sabemos que dependiendo del color del cristal con el que miramos la vida y con el que afrontamos lo que nos pasa, cambia nuestra perspectiva y nuestro ánimo para seguir adelante. La actitud con la que afrontemos cada circunstancia, cada problema, es decisión nuestra y nos cambia, nos hace buscar la mejor versión de nosotros mismos para mejorar. Podemos ser positivos o negativos, lo que decidamos marcará la diferencia.

Victor Küppers, un popular motivador español plantea algo que me parece interesante, el valor como persona se puede determinar con la siguiente fórmula:

Valor = (Conocimiento + Habilidad) x Actitud

Por lo que la actitud siempre multiplica, no lo olvidemos jamás. Eso sí, recuerda que la actitud positiva siempre tiene que ser realista.

La felicidad no depende de las circunstancias, sino de la actitud con la que las afrontemos

PROPUESTA DE TRABAJO: Te propongo que sigas estos pasos para lograr ver la vida, tu vida con actitud positiva realista:

  • Comienza por aceptar la realidad. Es la que es, aunque no sea la deseada. Si la aceptas tal y como es vas a poder comenzar a buscar soluciones o salidas. Recuerda que todo requiere un esfuerzo.
  • Ponte objetivos alcanzables y posibles que te ayuden a ir avanzando paso a paso.
  • Todo tiene su lado positivo, por muy difícil que te parezca. Es cuestión de buscar el aprendizaje, de retarte, de prepararte, de convertirte en un explorador de la vida.
  • Si las circunstancias te desbordan, si los problemas son demasiado graves, haz el esfuerzo de relativizar, seguro que de peores circunstancias has salido. Lucha y trabaja, busca ayuda si es necesario.
  • Cada día aprende a agradecer las cosas que sí tienes, que te hacen la vida mucho mejor, que te hacen sentir bien. Que el peso de cada día recaiga en lo bueno y positivo que te hace seguir adelante, lo demás es cuestión de conocimiento y habilidad.
  • Valora lo que tienes, lo que eres, lo que sabes y lo que amas. Eres una persona increíble y necesitas decírtelo a menudo. Es cuestión de focalizarte en lo que tienes de bueno, de positivo, de todo lo que has logrado.
  • Busca todas las oportunidades para ser cada día mejor persona, para conseguir aquello que deseas.
  • ¿Se te ocurre alguna cosa más? Pues manos a la obra y cambia tu actitud.

PARA SEGUIR TRABAJANDO

LA ACTITUD NOS CAMBIA

Vivir es toda una aventura, un camino. El recorrido es incierto y apasionante, las circunstancias inesperadas, por eso es tan necesario trabajar la inteligencia emocional en nuestras vidas y hacer repaso de por dónde vamos y cómo vamos: si realmente hemos descubierto ya lo importante que es trabajar la inteligencia emocional y la cantidad de beneficios que recibimos con ello, si nos lo estamos tomando en serio. No es solo una moda del momento, ni una corriente del pensamiento filosófico o psicológico, es una nueva forma de enfrentarnos a la vida desde nuestro propio ser.

Virtudes y cualidades como la paciencia, el ser positivos y optimistas tan necesarias para nuestra vida personal y social crecen y se convierten en parte de nuestra forma de sentir, pensar y vivir, mejorando la capacidad de afrontar los problemas y las dificultades del día a día con muchísimo menos esfuerzo y más naturalidad, con otra actitud.

La felicidad depende de la actitud con que vivimos cada experiencia, cada momento.

PROPUESTA DE TRABAJO: La actitud la tienes que trabajar día a día, te invito a seguir estos pasos prácticos en cada jornada

  • Haz una lista de las cosas que nos motivan, animan, ilusionan, etc. Será lo que te anime a continuar. Ya hemos trabajado esto en varias actividades y es de donde parte nuestro proyecto.
  • Sé consciente de lo que sientes en cada momento. Trabaja asiduamente el Diario de sentimientos para que sea más eficaz.
  • Es un paso imprescindible tener un buen plan. Es, por así decirlo, la programación de lo que te has propuesto. Con objetivos claros, medibles y temporalizados. Que sea un proyecto ilusionante.
  • Cada pequeño paso que des es importante. Valora esos logros y que sean refuerzos para continuar.
  • De vez en cuando, date un capricho.
  • Evalúa tus progresos marcando claramente el cómo y el cuándo. Pero no seas muy duro contigo. Sé flexible y busca lo logrado; no te centres en lo que no has conseguido.
  • De la evaluación que vas haciendo, aprende la lección: lo que te ha funcionado y lo que no, lo que debes hacer y lo que necesitas. Busca ayuda si es necesario.
  • Para que no pierdas la ilusión del comienzo recuerda el porqué emprendiste el proyecto que tienes en este momento y lo que vas a conseguir cuando lo concluyas.
  • Si no tenemos ilusión, el esfuerzo nos parece muy grande y corremos el riesgo de tirar la toalla. Disfruta y goza de cada paso que has logrado con dificultad.
  • Celebra los éxitos, los logros conseguidos y felicítate. La ilusión hay que alimentarla diariamente.

Y recuerda siempre: Aunque la meta sea lo que conseguimos y nos moviliza, lo que hace que vayamos hacia ella es la pasión, ilusión y entrega que pongamos en el proceso y eso es lo que hace nuestra vida más interesante.