SIMPLEMENTE RESPIRA

La respiración es un proceso automático que iniciamos al nacer y perdura hasta nuestro último aliento. Con la respiración llevamos oxígeno a todas las células de nuestro cuerpo, llevamos vida a todos los rincones de nuestro ser. ¿Puede la respiración influir en nuestro estado de ánimo y emociones? Efectivamente, no solo que influye, no si no que, cuando estamos mal, nuestra respiración también cambia. Por ese motivo tenemos que aprender a respirar, a hacerlo de manera consciente.

¿Qué es la respiración consciente?

Una de las técnicas de gestión emocional más eficaces y poderosas para afrontar algunas situaciones complejas, capaz de aportarnos bienestar emocional y mental. Es una técnica que se centra en hacer presente nuestra respiración: cómo estamos respirando y la sensación del aire que entra y sale de nuestros pulmones. Es una técnica muy sencilla que puede ayudarnos a relajarnos, concentrarnos y a regular nuestras emociones. La Respiración consciente afecta a nuestro estado de ánimo porque nos facilita gestionar adecuadamente lo que sentimos reduciendo el estrés y la ansiedad y así, nos permite actuar con más calma y serenidad ante algunas situaciones.

Ser conscientes implica asumir la responsabilidad de nuestra existencia. En la sociedad actual, estamos constantemente bombardeados con distracciones y preocupaciones que nos impiden estar verdaderamente presentes en nuestras vidas. Sin embargo, si somos conscientes asumimos la responsabilidad de nuestra existencia, nuestro ser y nuestra vida. La consciencia nos hace responsables de nuestras acciones y comprendemos su impacto en el mundo que nos rodea. Estar presentes significa estar conectados con nuestro interior y nuestro entorno de manera profunda. Ambos aspectos son cruciales para fomentar nuestro bienestar, ya que la unión entre sentimientos, cuerpo, mente y espíritu es fundamental para una vida saludable. Y la respiración consciente nos hace estar presentes.

¿ Qué beneficios puede aportarnos la respiración consciente para la salud mental y emocional?

  • Reducir el estrés y la ansiedad: La respiración nos ayuda a relajar nuestro cuerpo, eliminar tensiones, a conectar con nuestra mente y así poder calmarnos, serenarnos, tranquilizarnos y lograr anclarnos en el presente y afrontar el momento.
  • Mejorar la concentración: Nos ayuda a conectar con nosotros mismos, a vivir el momento. La respiración tiene la capacidad de enviar señales a nuestro cuerpo y mente que cambian la manera en que ambos funcionan y reaccionan. Centrar nuestra atención en la respiración nos ayudará a concentrarnos y calmar nuestros pensamientos, causantes de nuestros sentimientos.
  • Regular las Respuestas Emocionales: Facilita la buena gestión de nuestras reacciones ante los sentimientos y emociones que en ocasiones nos resultan abrumadoras. Lo emocional se manifiestan a través de la respiración: no respiramos igual cuando estamos alegres o tristes, con rabia o asco. Las emociones cambian la respiración y viceversa, la respiración puede cambiar las respuestas emocionales.

La práctica de la respiración consciente es simple pero muy poderosa. Tenemos que integrar esta técnica en nuestra vida diaria como un hábito más, una rutina. para logar tener un impacto positivo en nuestra salud mental y emocional. Al practicar esta técnica, no solo mejoraremos físicamente, sino también emocional y mentalmente. Recordemos, la clave está en la constancia, en practicar. Dedicar unos minutos cada día para parar, respirar, vivir y sentir.

Y ¿Qué nos enseña la respiración consciente de nuestro ser emocional en la vida?

Inhalar es recibir. Nos permite conectarnos con el mundo. Tomar el aire que nos rodea. Un significado emocional que nos indica que nos dejamos ayudar, que aceptamos lo que viene de fuera y que puede alimentarnos y hacernos el bien. Significa acogida y, al mismo tiempo, en el movimiento de aspiración, el esfuerzo que debemos hacer para recibir activamente el bien que nos rodea y que nosotros mismos atraemos. En cierto sentido, implica dos cosas: asumir que necesito algo y tomarlo.
Exhalar es soltar. Nos permite descubrir que hay cosas que no nos hacen bien, que nos entorpecen y dificultan la vida. Implica soltar, aceptar que algo ya no es saludable para nosotros, que algo puede que ya no sea suficiente, puede que esté vacío y carente de sentido en nuestra vida actual. Significa vaciar los pulmones y, al mismo tiempo, en el movimiento de soltar, hay un esfuerzo que hacemos conscientemente para deshacernos de lo que ya no queremos, de lo que alejamos. Nuevamente, en cierto modo, esto implica dos cosas: asumir que hay algo que ya no necesito y aprender a dejarlo ir.

Cuando algo te duela, cuando estés triste, cuando alguien te enfade, cuando estés bien…respira

PROPUESTA DE TRABAJO: Estos son algunos ejercicios sencillos para practicar la respiración consciente:

1. Busca un lugar cómodo para sentarte o recostarte. Puede ser un lugar tranquilo en tu casa o un espacio aislado en la naturaleza.

2. Concéntrate en tu respiración. Observa como estás respirando. Siente como el aire entra y sale de tu cuerpo. Nota cómo el aire llena tus pulmones, y sale por tu boca o nariz. Simplemente observa.

4. Ahora, comienza a hacer esa respiración más lenta y pausada, sin forzar, simplemente deja que pase. Siente como cada vez es más lenta y profunda. Lleva el aire hasta el último rincón de tu cuerpo.

5. Busca tu propio ritmo de respiración lenta y profunda que que tranquilice, te serene, te calme.

6. Permanece así durante el tiempo que necesites. Practica todos los días. Abre los ojos, sonríe, desperézate, estírate y siente el momento.

6. Cuando lo necesites, vuelve a enfocarte en tu respiración consciente.

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HAY QUE SABER SER FELIZ

Se puede notar a simple vista si alguien es feliz o no, pero ¿nosotros? ¿Nosotros mostramos esa felicidad? ¿Realmente sabemos cuándo somos felices? A menudo nos dejamos llevar por las emociones del momento, lo cual puede nublar nuestra percepción de las cosas y de la vida, olvidando que la felicidad es algo que perdura en el tiempo y que debemos cultivar a lo largo de nuestra vida. Los contratiempos, fracasos, dificultades e incluso las desgracias son simplemente experiencias negativas que pueden oscurecer nuestro camino, pero una persona feliz entiende que son solo obstáculos temporales, los cuales, a pesar del dolor o sufrimiento, podemos superar manteniendo el equilibrio sin perder de vista aquello que realmente nos hace felices y disfrutando de cada instante y momento, incluso en los momentos difíciles. La felicidad es un viaje, no un destino, y muchas veces perdemos innumerables oportunidades de ser felices simplemente porque creemos que no hemos alcanzado la felicidad. La felicidad se experimenta en cada paso, en cada momento. La buena noticia es que, aunque pueda parecer desafiante alcanzarla a veces, la felicidad está muy presente en nuestra vida cotidiana.

Martin Seligman nos dice que para alcanzar la verdadera felicidad tenemos que reconocer y potenciar nuestras fortalezas y cualidades personales que nos hacen único e irrepetibles. Porque, al identificar lo mejor de nosotros mismos, podemos mejorar significativamente nuestra vida y la de aquellos que nos rodean.

La búsqueda de la felicidad en eventos, personas o circunstancias externas, que son cambiantes, no puede proporcionar la auténtica felicidad que anhelamos y, sin embargo, es lo que nos venden todos los días en redes sociales, anuncios, campañas….

  • Buscar la felicidad fuera de nosotros es como ir a una tienda de ropa a comprar un ordenador, obviamente, no lo encontraríamos allí.
  • Para muchos, la felicidad se encuentra en alcanzar metas, realizar viajes fantásticos, encontrar el amor de sus vidas, tener un aspecto físico inmejorable, terminar una carrera universitaria…

Sin embargo, la verdadera felicidad va más allá de lo que comúnmente asociamos con ser felices por «tener«, enfocándose en la felicidad de «ser«. La felicidad nos trasciende, moviéndonos hacia una perspectiva existencial y humanista, donde ser feliz no se limita a poseer, sino a ser, descubrir, ayudar y servir. Darle sentido a la vida es crucial para ser felices. Para alcanzar la felicidad, es esencial estar en armonía y sentirnos a gusto con nosotros mismos. A partir de ahí, podremos cultivar este estado en todo lo que hacemos y vivimos.

Las circunstancias personales no tienen tanto impacto como creemos, ya que cada uno de nosotros somos únicos, con valores y percepciones de la felicidad distintos. Podemos ser felices simplemente siendo conscientes del presente, de lo que tenemos, como pasar tiempo con la familia, rodearse de personas que realmente nos valoran y disfrutar de lo que nos apasiona, son algunas cosas clave para ser felices. No se trata de conformarnos, si no de , a través de lo que somos y tenemos y nuestras circunstancias, alcanzar la felicidad que deseamos, reduciendo las preocupaciones y viviendo plenamente cada momento, cada instante, cada experiencia…nuestro presente.

La felicidad es un estado emocional anhelado por todos, una meta que muchos persiguen a lo largo de sus vidas. Sonreír, sentirse bien consigo mismo y con los demás, experimentar emociones agradables… todo esto contribuye al bienestar. Sin embargo, ¿Qué sucede cuando esa felicidad es solo una apariencia?

En la sociedad actual, existe una constante presión para mostrar felicidad en todo momento. Las redes sociales, los medios de comunicación y las expectativas sociales nos obligan a proyectar una imagen perfecta y luminosa, incluso cuando estamos pasando por momentos difíciles. Esta necesidad de aparentar felicidad a toda costa ha dado lugar a lo que algunos expertos llaman «depresión sonriente«.

Sonreír puede ser una manera de hacer frente a los desafíos de la vida, de mantener una actitud positiva y de buscar la luz en medio de la oscuridad. No obstante, cuando esa sonrisa se convierte en una máscara que oculta emociones desagradables como la tristeza, la frustración o la desmotivación, el problema se vuelve más complicado. Porque no es necesario estar siempre al máximo nivel de felicidad, se puede estar en un 7, 8, e incluso en un 5 o 6. Lo crucial es comprender las verdaderas causas de nuestra felicidad. En una escala del 1 al 10, ¿Cómo te sientes en este momento de tu vida? ¿Qué necesitas? ¿Qué acciones puedes tomar para ser más feliz?

La verdadera felicidad nos trasforma, nos hace mejores personas, saca de nosotros lo mejor. La generosidad, la solidaridad y la gratitud son virtudes que se conectan directamente con la felicidad. Pero sobre todo el AMOR, que todo lo cambia, lo transforma, lo mejora y nos hacer ser la mejores personas. Experimentamos bienestar al brindar a los demás nuestra vida, ya sea a amigos o extraños. Ofrecer orientación y respaldo sin esperar nada a cambio, resulta fundamental. Los actos de generosidad y gratitud fomentan nuestro crecimiento personal, creando una sensación de plenitud. Al ser conscientes de esto, nos convertimos en individuos más felices y, a largo plazo, somos mejores personas.

La felicidad está determinada por la actitud con la que enfrentamos cada experiencia y momento de nuestra vida.

PROPUESTA DE TRABAJO: Algunas ideas para mejorar nuestro bienestar personal y ser más felices:

  1. Comienza este proceso de búsqueda de la felicidad pensando en personas que consideras felices y describe qué cualidades poseen que te hacen verlas así.

Ahora, realiza lo mismo contigo mismo.

¿Cuáles de las siguientes cualidades coinciden con tus descripciones anteriores?

  • Tienen la capacidad de expresar sus sentimientos de forma natural y agradecen las cosas de manera hermosa.
  • Sus amigos y seres queridos son una prioridad para ellos; son detallistas y cercanos.
  • Sonríen con frecuencia y contagian optimismo y positividad.
  • Olvidan rápidamente lo negativo y perdonan siempre, inclusive a sí mismos.
  • Disfrutan intensa y conscientemente de las cosas buenas y hermosas de cada día y de cada persona.
  • Son personas de palabra, dignas de confianza y en quienes se puede confiar para cualquier situación.
  • Tienen un toque espiritual enigmático y atractivo.
  • Cuidan adecuadamente de su bienestar físico y mental mediante ejercicio, una alimentación saludable, lectura, música, entre otros.

Concluye esta reflexión.

2. La felicidad requiere una dedicación continua. Al igual que con el ejercicio físico, puede ser complicado al principio y los resultados pueden no ser evidentes de inmediato. Sin embargo, una vez que desentrañemos el secreto, todo se volverá más sencillo. Se practica a diario y se entrena:

  • Experimenta y expresa gratitud de forma habitual y conscientemente.
  • Busca relaciones saludables con quien compartir lo que somos, tenemos, soñamos, sentimos…
  • Dedica tiempo al autocuidado.
  • La clave está en repetir estas acciones una y otra vez hasta convertirlo en hábito.

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CURSO DE VERANO «APRENDIENDO A SENTIR»

Este verano, te invitamos a unirte a nuestro curso «Aprendiendo a Sentir» en el que podrás descubrir cómo la educación emocional puede transformar tu enfoque pedagógico y mejorar tu bienestar personal. Porque recordemos, como educadores, no solo enseñamos materias curriculares. También somos responsables de enseñar a nuestro alumnado cómo manejar sus emociones, cómo enfrentar los desafíos de la vida y cómo desarrollar la empatía. Y para poder hacer eso de manera efectiva, debemos comenzar aprendiendo a sentir nosotros mismos.

Cuatro mañanas de trabajo intenso y práctico utilizando todo tipo de recursos didácticos y de Inteligencia Emocional que nos ayuden y permitan vivir más plenamente y desarrollar nuestra labor educativa con seguridad y alegría.

En el mundo de la educación, es crucial que los educadores seamos emocionalmente competentes. Nuestra labor diaria nos posiciona como modelos a seguir para el alumnado, y la inteligencia emocional se convierte en una herramienta esencial para resolver situaciones complicadas y adaptarnos a la realidad actual de la educación.

La educación emocional busca mejorar el bienestar personal y social mediante el desarrollo de la comprensión y expresión emocional y tiene como objetivo prevenir los efectos negativos de las emociones desagradables y potenciar la empatía. Integrar la educación emocional en nuestra formación no solo promueve la creatividad, la autonomía y la empatía, sino que también potencia el bienestar personal, transformando nuestra vida y forma de afrontar nuestra labor docente.

La pedagogía de la interioridad enfatiza la importancia de promover competencias como «aprender a aprender» y el desarrollo de valores como la autonomía, la confianza y el respeto. La educación emocional implica un proceso continuo y consciente con metodologías activas y participativas para fortalecer nuestra vida emocional en las situaciones de nuestro día a día.

Hablar abiertamente sobre los sentimientos de manera clara y respetuosa, sin juicios ni censura, fomenta un ambiente propicio para el trabajo emocional personal y en grupo en el ámbito educativo. Esto implica trabajar de forma práctica estrategias dinámicas, escritura emocional y recursos creativos que promueven la educación emocional.

Los beneficios de trabajar la educación emocional son innumerables para afrontar los retos de educar en la actualidad con seguridad y resiliencia, ayuda a prevenir el síndrome de burnout y fortalece la vocación profesional. Mejorar las habilidades emocionales y desarrollar programas de inteligencia emocional para docentes son aspectos clave para el desarrollo personal y profesional ya que nos hace más competentes.

Los OBJETIVOS del curso son:

· Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones y las de los demás para desarrollar la habilidad de una buena y sana gestión emocional.

· Desarrollar la capacidad para gestionar el estrés para tomar conciencia de los factores que inducen a nuestro bienestar.

· Potenciar la capacidad para ser feliz desarrollando habilidades como el sentido del humor, la comunicación asertiva, el optimismo o la confianza en uno mismo y los demás

Con CONTENIDOS que faciliten la adquisición de las habilidades necesarias para ser un poco más competentes emocionales:

· Expresión verbal y no verbal de emociones y sentimientos

· Conciencia emocional en uno mismo y en los demás

· Gestión emocional y automotivación

· Conocimiento, aceptación y valoración de uno mismo como fuente de relación y comunicación afectiva

· Habilidades socioemocionales: empatía, comunicación, cooperación, toma de decisiones..

Así que, ¿estás listo para sumergirte en el emocionante mundo de la educación emocional? ¡Te esperamos en nuestro curso de verano «Aprendiendo a Sentir» en Tenerife!

ALGUNAS COSAS QUE DEDERÍAS SABER SOBRE EL OPTIMISMO

¿Sabías que el optimismo implica tener una sólida convicción de que, a pesar de los desafíos, las cosas pueden salir bien?. Es esa actitud que nos evita caer en la apatía, el desánimo o la desesperación en momentos difíciles, complicados y oscuros de nuestra vida. Las circunstancias se presentan tal como son, sin posibilidad de cambio. Sin embargo, podemos elegir nuestra perspectiva al afrontarlas y experimentarlas. Aunque es algo simple, en la práctica puede ser complicado porque todo depende de nuestra actitud. Algunas personas tienen una predisposición más optimista que otras, pero la buena noticia es que se puede aprender a cambiar la perspectiva de las cosas.

Pero recordemos que estamos hablando del optimismo realista, ese que nos hace tener los pies en la tierra, sin perder la esperanza, y tiene beneficios significativos en nuestra rutina diaria. Un optimismo que nos ayuda a ver nuestros éxitos y fracasos como parte de nuestro crecimiento personal. Para los optimistas, los fracasos son experiencias que nos permite aprender y ajustar nuestras acciones para lograr el éxito en el futuro o, por lo menos, a no caer en el mismo error la próxima vez. Porque cuando somos optimistas realistas nuestra actitud es emocionalmente inteligente y nos capacita para recuperarnos en lugar de desanimarnos, de seguir adelante a pesar del dolor, de buscar, trabajar, reaccionar, reflexionar, en definitiva, de ver las adversidades como oportunidades para afrontar los problemas a medida que surgen. Superar desafíos nos hace más fuertes.

Cuando busquemos orientación en la vida, no nos conformemos con una visión superficial de la inteligencia emocional. Durante los momentos difíciles y complicados, en esos días en los que todo parece que nos sale mal, no nos quedemos en lo superficial, ni con frases como «hay quien está peor», «todos tenemos problemas» o «no hay nada que hacer» porque esto no favorece un cambio hacía lo positivo, simplemente nos «conforma» nos hace actuar con una actitud pasiva, resignada y conformista, tenemos que dar un paso adelante y adoptar el modo de búsqueda.

La inteligencia emocional implica que veamos cada situación de forma objetiva y realista, creyendo en nuestras capacidades de cambiar las circunstancias, si es posible y está en nuestras manos. Porque, no olvidemos que no lo podemos controlar todo y que es normal que surjan pensamientos recurrentes que nos bloqueen, provoquen miedo o incluso ira. Por ese motivo, tenemos que aprender a modificarlos a través del entrenamiento para interpretar las situaciones de manera diferente y encontrar soluciones alternativas a lo que nos sucede. Orientar nuestra acción a transformar, mejorar, aprender y crecer. Y es, con esta práctica constante, cuando logramos cambios que se mantendrán en el tiempo, acercándonos cada vez más a ser optimistas realistas.

«Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad.» Winston Churchill

PROPUESTA DE TRABAJO: Algunas ideas y actividades para Reflexionar y trabajar el optimismo realista personalmente o en clase, en la familia, en el trabajo…

  1. Tras un fracaso, error o desilusión, hazte esta pregunta: ¿Qué lección puedo extraer de esto? Esta reflexión te impulsará hacia el cambio, la superación o la aceptación, alejándote de los pensamientos negativos del momento para adoptar una actitud más amplia ante los desafíos de la vida. Y, en el diario de sentimientos, responde ¿Qué puedo aprender? Quizás necesitamos dedicar más tiempo a revisar lo que ha sucedido para evitar caer en lo subjetivo y no llevar lo emocional a lo racional, lo racional a lo emocional.
  2. Práctica de Agradecimiento. Porque es fundamental para cultivar la alegría y el optimismo realista. Diariamente, agradece algo y anótalo en tu diario de sentimientos u otro soporte para revisarlo con frecuencia. Reconocer lo positivo te ayuda a ver el lado amable de la vida y a valorar lo que tienes, lo que eres y lo que vales.
  3. Promover la Alegría. Busca espacios y tiempos para divertirte, compartir alegría con otros, leer libros entretenidos, fomentar actividades para la diversión, el humor y el optimismo. Una buena técnica es el carnet de la automotivación en el que planifiques algunas de estas actividades para la semana. Anota y comprométete a realizarlas.
  4. Visualización Positiva. Dedica, al menos, 5 ó 10 minutos al día para simplemente parar, calmarte e imaginar detalladamente diferentes escenarios de tu día en positivo, es decir, cambia la visión de lo que te preocupa, te altera o está causando malestar para verlo desde otras perspectivas más optimistas. ¿Qué necesitas? ¿Qué puedes hacer para que esas situaciones ocurran de este modo?
  5. De Pesimista a Optimista realista. Con esta actividad podrás cambiar el diálogo interno y la tendencia a quejarte por lo que te paso o no llega a suceder, pasando de un discurso derrotista, pesimista y negativo a uno más constructivo y realista. Consiste en que escribas una situación preocupante (real o ficticia) utilizando un lenguaje negativo y pesimista. Ahora, imagina la respuesta que puedes darte si lo enfocas desde la acción y lo positivo del hecho. ¿Qué ha sucedido? Al principio no es sencillo, pero practicando, practicando, practicando irás mejorando tu percepción de la vida y las cosas.
  6. Alguna propuesta más ENLACE

La Gestión Emocional: Un viaje al mundo de las emociones

Las emociones, además de ayudarnos a estar atentos a nuestro entorno, también nos permiten conocernos mejor al identificar como reaccionamos a diferentes estímulos tanto internos como externos. La memoria retiene la experiencia a esas respuestas y nos ayuda a anticipar nuestro comportamiento en situaciones similares. Por eso, el primer paso para la gestión emocional es el reconocernos en lo que sentimos y cómo actuamos.

La gestión emocional es un aspecto fundamental en nuestra vida cotidiana. Aprender a manejar nuestras emociones de manera efectiva puede marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos, cómo interactuamos con los demás, cómo manejamos las situaciones estresantes y que decisiones tomamos. Algunas ideas que nos pueden ayudar a mejorar la gestión emocional:

Identificar la emoción. El primer paso para una buena gestión emocional es reconocer lo que estamos sintiendo. Esto puede parecer muy simple, pero a menudo es lo más complicado. Podemos confundir nuestras emociones o, en muchos casos, intentar ignorarlas. Por eso, es fundamental e imprescindible contar con un amplio vocabulario emocional que nos ayude a desarrollar una mayor conciencia de las emociones y a identificar cómo somos cuando sentimos determinadas emociones.

Explora la Emoción. Una vez que hayamos identificado lo que estamos sintiendo, es importante explorar esa emoción. ¿Qué nos quiere decir? ¿De qué nos está advirtiendo? Las emociones tienen una determinada función para adaptarnos, advertirnos, protegernos… A menudo, nos están diciendo algo sobre nosotros mismos, nuestras necesidades o nuestro entorno. Al explorar las emociones, podemos empezar a entender lo que necesitamos para afrontar determinadas situaciones.

Respondemos a la Pregunta: ¿Qué Necesito? Después de reconocer y explorar las emociones, el siguiente paso es responder a la pregunta: ¿Qué necesito? Esto puede implicar necesidades físicas, como descansar o comer, necesidades emocionales, como consuelo o apoyo, o necesidades mentales, como necesitar un cambio de perspectiva o de pensamiento. Al identificar y atender las necesidades, podemos empezar a gestionar lo que sentimos de manera más efectiva.

Actúa en Consecuencia. El siguiente paso es actuar en consecuencia. ¿Qué podemos hacer para cuidar nuestra salud física, mental y emocional? Es uno de los momentos de la gestión emocional que nos aporta diferentes formas de afrontar lo que sentimos. Puede implicar hablar con un amigo, hacer ejercicio, practicar la meditación o buscar la ayuda de un profesional. Recordemos, que pedir ayuda y tomar medidas para cuidar de uno mismo, es parte de una sana gestión emocional. Las emociones también nos «hablan» de necesidades vitales y tenemos que escucharlas.

En definitiva. Tenemos que experimentar todas y cada una de las emociones. De hecho, es normal y saludable hacerlo. Lo importante es el cómo respondemos a estas emociones. Al afrontar y comprender lo que sentimos, estamos mejor equipados para gestionar cualquier situación que se nos presente, tendremos las herramientas necesarias. Así que recordemos, cuidar de nuestra salud emocional es fundamental para llevar una vida plena y equilibrada.

Imaginemos que desde pequeños nos hubieran enseñado a gestionar adecuadamente lo que sentimos, ¡imaginemos cómo sería la vida! Pero nunca es tarde para empezar. Con un poco de paciencia y practicar, practicar, practicar, todos podemos ser maestros de nuestras emociones y vivir en plena armonía con nosotros mismos y con los demás. Si además, contamos con un guía que nos acompañe en el proceso, esas emociones serán una fuente de información en nuestro crecimiento personal.

Cuanto más atentos estemos a nuestros sentimientos, mejor podremos gestionarlos

PROPUESTA DE TRABAJO: La Inteligencia Emocional y la gestión de emociones son como un espejo que te muestra tu verdadero yo.

1. Aprende a diferenciar lo que puedes controlar de lo que no, ¡y céntrate en lo que realmente importa! Te propongo crear un «emocionario», una especie de diario emocional donde anotas lo que estás sintiendo y por qué. Poner nombre a lo que sientes, cómo te hace sentir y cómo actuar ante este sentimiento. ENLACE

2. Pon toda tu atención en el aquí y el ahora, ¡es una receta infalible para encontrar la calma! para ello cuentas con la respiración consciente como una técnica siempre a mano, fácil de utilizar y muy barata. ENLACE

3. Reserva un ratito al día para lidiar con tus preocupaciones y evita que te roben la paz. Trabaja el diario de sentimientos como una herramienta muy poderosa de gestión emocional. ENLACE

4. ¡Encuentra tu escape emocional en la meditación, el yoga o cualquier hobby sano que te haga vibrar! ENLACE

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¿Para qué sirve tener una buena Inteligencia emocional?

Desde hace ya algunos años vamos oyendo, cada vez más, el concepto de Inteligencia Emocional y educación emocional. ¿Por qué? porque se ha demostrado que es igual de importante o incluso más importante que la inteligencia tradicional según estudios e influye mucho más en nuestro desarrollo personal y profesional.

¿Cuáles son sus características? ¿Qué comportamientos tiene una persona con un alto grado de inteligencia emocional?

  • Son conscientes de sus emociones: Las personas que desarrollan este tipo de inteligencia no solo sienten sus emociones, sino que las analizan y escuchan. No se limitan a sentir, sino que intentan entender lo que sus emociones les están diciendo y cómo actuar al respecto.
  • Conocen sus emociones, se reconocen en ellas y no las reprimen: Son personas auténticas y sinceras. Expresan sus sentimientos de forma clara y directa, y no intentan reprimir lo que sienten. Son conscientes de que reprimir las emociones puede ser dañino a largo plazo.
  • Analizan sus proyectos, metas y sueños: No viven ni se dejan llevar tan solo de lo emocional, sino que saben razonar sobre lo que sienten y si alguna sus metas son realistas, posibles y alcanzables desde sus propia realidad personal. Esto es posible porque se conocen muy bien, saben cuales son sus limitaciones y sus potencialidades, sus habilidades y capacidades. Son realistas pero sin dejar de soñar, de sentir, y esta combinación les permite perseguir sus sueños de manera mucho mas efectiva y motivadora.
  • Evalúan de forma constante en sus acciones: Saben que todo tiene su lado bueno y malo, por lo que dirigen su atención a las cosas que pueden solucionar o que pueden ser de utilidad para ellos mismos. No se enfocan en el negativismo, sino en cómo pueden mejorar y crecer. Qué necesitan aprender o mejorar.
  • No toman nada de lo que les dicen como algo personal: Cuando alguien les critica, corrige o altera su vida no dejan que les invadan los sentimientos o los pensamientos negativos. En lugar de eso, analizan si realmente lo que les están diciendo es verdad o tiene algo de verdad, el para qué se lo están diciendo y qué pudieron haber hecho mal para poder mejorar a futuro.
  • Son autocríticos con sus acciones: En relación con lo anterior, cuando les sucede algo que les altera emocionalmente, reconocen si es algo que tiene solución, si está en sus manos solucionarlo y si se les va de las manos, son capaces de hacer autocrítica para mejorar y evitar cometer los mismos errores en el futuro.
  • Reconocen las emociones de otras personas: Intentan ser siempre empáticos con los demás, no siempre es posible, pero se esfuerzan en prestar atención a cómo otros expresan sus emociones, lo que les permite relacionarse mejor con los demás y entender sus perspectivas sin juzgar ni presionar.
  • Les encanta conocer gente nueva: Las personas con una buena Inteligencia Emocional están siempre abiertas a conocer nuevas personas y ver distintos puntos de vista con respecta a muchos temas. Evitan las relaciones tóxicas y escogen rodearse de aquellos con los que tienen una conexión, lo que les ayuda a mantener un entorno positivo y saludable en su vida.
  • Se motivan a sí mismos constantemente: Encuentran motivación en las cosas que les gustan y en las acciones que realizan. No se quedan atascados en el pasado, sino que buscan siempre renovar su pasión con total emoción con nuevas experiencias. Eso les hace ser motivadores natos para los demás.

Cuanto más abiertos estemos a nuestros propios sentimientos, mejor podremos leer los de los demás

 Daniel Goleman.

PROPUESTA DE TRABAJO: Algunas sugerencias que a lo largo de los proyectos «Emociones creativas» y «Aprendiendo a sentir» se trabajan, pero que vien muy bien recordarlas:

  • ¡Es hora de ponerle sazón a tu vida! Programa una alarma unas dos o tres veces al día en el móvil o el reloj y, cuando suene, tómate unos minutos para inhalar profundamente, y preguntarte cómo te sientes. Identifica qué te hace sentir así y por qué. Te ayudará a identificar lo que sientes, pero también a buscar lo que necesitas si es necesario.
  • Otra propuesta es el recurso más importante de mi proyecto emocional creativo, el diario de sentimientos para escribir sobre tus emociones y reflexionar de dónde vienen y qué efectos tienen en ti, qué puedes hacer y qué necesitas para estar bien. Habrá días en los que te sientas con más energía que otros, pero ¡no te preocupes! Lo importante es que tus emociones fluyan libremente.
  • Y no olvides que ayudar a los demás no solo es una contribución positiva para tu entorno y la sociedad, también tiene un impacto positivo en tu propia Inteligencia Emocional. ¡A ponerle corazón a todo lo que hagas! Se positivo realista y práctica la gratitud a diario.
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UN CAMINO EMOCIONANTE

El proyecto «Emociones creativas» está lleno de prácticas y actividades de inteligencia emocional para cualquier persona que desee aprender a vivir su ser emocional con inteligencia y naturalidad. Cada bloque concluye con un apunte de inteligencia espiritual que es y da la respuesta al sentido de lo que somos y tenemos ❤ Comenzar con el primer manual y familiarizarse con la estructura y metodología de trabajo, interiorizar todo lo experimentado y vivido para poderlo llevar a la vida. Continuar con «Más emociones creativas» y profundizar dando un paso más en nuestro crecimiento personal en inteligencia emocional y compartirlo. Por último, con «Cuando las emociones se hacen creativas» aplicaremos todo lo practicado e interiorizado con la ayuda de cuatro proyectos de manera personal o grupal, ideal para tutorías, catequesis o simplemente nuestros grupos de trabajo o vida.

Una persona emocionalmente inteligente, vive el ahora sin perder de vista lo que quiere ser y vivir en el futuro, pero saboreando cada momento, aprendiendo de las experiencias y creciendo con todos los acontecimientos de su vida.

«Más emociones creativas» Prácticas 1

PÍLDORAS EMOCIONALES

Es necesario trabajar diariamente o por lo menos habitualmente, prácticas que nos ayuden y faciliten tener una buena y sana vida emocional para que en distintas circunstancias de nuestra vida las afrontemos de la forma más sencilla. Trabajaremos nuestra relación con nosotros mismos, con el entorno y con los demás … cada semana en este Blog de apoyo al proyecto «Emociones creativas» donde iremos aportando algunas propuestas.

El objetivo que buscamos es ir adquiriendo recursos sencillos y prácticos del proyecto para aplicarlos en nuestra vida y llevarlos, si lo creemos conveniente, a un grupo.

El cerebro emocional responde a un evento más rápidamente que el cerebro racional. Daniel Goleman

PROYECTO EMOCIONES CREATIVAS

Todo comenzó con un sueño hace algo más de 4 años. El 31 de agosto de 2015 nace el blog «emociones creativas» con el fin de compartir experiencias, actividades, reflexiones, etc… de todo el trabajo en educación emocional que desde hacía unos años llevaba desarrollando en el aula con mi alumnado y en centros de profesores con docentes. Este Blog creció tanto que llegó a Madrid como una buena práctica de la asignatura de Religión en INNOVARELI. Fue en este momento cuando la editorial PPC me ofrece la posibilidad de convertir el blog en un manual y así es como nace «Emociones creativas» un libro muy sencillo, fresco y accesible a todo el mundo que quiere crecer en inteligencia emocional, no solo docentes o educadores, está abierto a todos. Un año después y con un curso de experto en inteligencia emocional y otros muchos estudios, nace «Más emociones creativas» como continuidad y profundización del primero, pero ahondando en la práctica de habilidades y herramientas emocionales personalmente y en grupo. Finalmente, el pasado sábado, en la Feria del Libro de Madrid, presentamos «Cuando las emociones de hacen creativas» el definitivo y «prácticum» manual para convertir los dos primeros en cuatro proyectos que nos faciliten el trabajo en las cinco competencias de inteligencia emocional que nos propone Daniel Góleman.

Muchísimas gracias a todos los que en estos años me habéis animado a continuar. Sobre todo a mi alumnado que son los verdaderos protagonistas de estos manuales. GRACIAS

No basta con conocer, necesitamos practicar, practicar, practicar si queremos lograr una inteligencia emocional que nos permita desarrollarnos plenamente como personas