RECONOCERSE EN EL SER

Cuando hablamos de conocernos, nos referimos al trabajo en el autoconocimiento. Realizar una introspección puede ser desafiante, ya que implica comprender nuestras emociones, sentimientos y reacciones ante diversas situaciones. Aunque no siempre sea sencillo, esta práctica nos permitirá tener un mayor control sobre nosotros mismos. Con el tiempo, solemos moldearnos y conformarnos, perdiendo esa chispa que nos hace únicos. Todos tenemos un gran potencial que a menudo no desarrollamos por no detenernos a observarnos y cuestionar lo que consideramos normal, que en realidad es simplemente una versión rutinaria, cómoda e insípida de ser. La persona en la que soñábamos convertirnos queda atrás en nuestra vida. Busquemos la mejor versión de nosotros mismos y ayudemos a otros a no perder aquello que los hace auténticos y especiales. La vida es corta y debemos asumir un papel activo en ella.

El autoconocimiento implica comprendernos a fondo y responder a la pregunta de quiénes somos, incluyendo nuestro ser emocional, nuestras imperfecciones, virtudes y forma de afrontar las situaciones. Esta comprensión es esencial para nuestro crecimiento personal, para gestionar nuestras emociones, interactuar con los demás y alcanzar nuestras metas. El autoconocimiento es fundamental para nuestro bienestar personal. Conocernos nos permite comprender lo que deseamos en la vida, ya sea en nuestro proyecto de vida o en la rutina diaria, y actuar en consecuencia de nuestra identidad, características, deseos y circunstancias para establecer metas realistas y reconocer en qué etapa de nuestra vida nos encontramos.

La mayoría de las personas tienden a experimentar a ciegas, sin reflexionar sobre quiénes son o cómo son. Y es que, alcanzar lo que se busca y mantener la estabilidad resulta difícil si no nos conocemos a fondo. El autoconocimiento implica la capacidad de comprendernos, incluyendo emociones, fortalezas, debilidades, valores y motivaciones. Es esencial para mejorar el bienestar emocional, ya que permite identificar nuestras fortalezas, valores y principios en las situaciones que nos pueden brindar felicidad. Al comprendernos a fondo, desde nuestro ser, podemos definirnos y concretar nuestras metas a corto, medio y largo plazo. Al explorar nuestra verdadera esencia, junto con nuestros deseos y emociones, podemos desprendernos de las expectativas externas, por presión social, familiar, laboral… y forjar nuestra propia identidad. Porque creemos que somos lo que hacemos, recordamos, aparentamos, deseamos….y el autoconocimiento nos lleva a una reflexión minuciosa y profunda para alcanzar la deseada salud mental y emocional.

Cada decisión y proceso que emprendemos es resultado de nuestra propia responsabilidad y iniciativa, de ahí la importancia de conocernos y ser fieles a nuestra esencia y núcleo. Somos los protagonistas de nuestra vida en los momentos buenos y difíciles. Descubrirlo es experimentar la vida en su plenitud.

Comencemos por observar nuestros pensamientos, emociones y comportamientos. Dediquemos tiempo a reflexionar sobre lo que sentimos, cómo lo experimentamos, cómo nos afecta, por qué nos afecta de cierta manera y cómo se vinculan pensamientos y emociones, recordando que los pensamientos generan los sentimientos. Definamos nuestros valores. ¿Qué es importante para mí? ¿Qué principios defiendo? Los valores residen en nuestro núcleo, en lo que nos define. La autorreflexión es otra herramienta valiosa para promover la autoconciencia. Preguntémonos cómo nos relacionamos con los demás, cómo reaccionamos ante diversas situaciones o cómo gestionamos el estrés, lo que nos ayudará a comprender mejor nuestro comportamiento. Finalmente, practicar la autocompasión es esencial. No nos castiguemos por nuestros errores, la vida es un proceso y debemos tratarnos con amabilidad. Sin duda, el autoconocimiento nos lleva a una vida más plena.

Descubre quién eres y busca la mejor versión de ti mismo, no te conformes con la mediocridad.

PROPUESTA DE TRABAJO: No es nada novedoso que en el proyecto «emociones creativas» se haga hincapié en la importancia vital del autoconocimiento, en esta ocasión vuelve una vez más a tu interior y responde a estas preguntas: el cómo soy, cómo estoy y hacia dónde voy

1. TEORÍA DE LOS CÍRCULOS CONCÉNTRICOS

Afrontamos la valoración que tenemos de nosotros mismos. Para ello debemos conocernos: cómo actúo con mis amigos y familia, qué sentimientos tengo hacia la vida, qué valores considero importantes, qué puedo conseguir, qué quiero ser… Es decir, nuestras fortalezas y debilidades para construirnos cada día y sentirnos bien.

Contesta a estas preguntas sinceramente.

¿Cuáles son mis valores principales y que no voy a cambiar por nadie?

¿Cuáles son los hábitos que no permitiré que me obliguen a dejar?

¿Cuáles son mis preferencias más frecuentes?

¿Cómo me definiría?

¿Qué me gusta de mí?

¿Qué cambiaría de mí? ¿Qué estaría dispuesto o dispuesta a cambiar por alguien? Saca conclusiones.

Los valores son los ideales, la personalidad, el carácter…. Son lo más importante, lo que te define y te hace ser quien eres.

Los hábitos son las «costumbres» o «rutinas». Son importantes pero no fundamentales; son lo que nos hacen estar en el presente: ir al trabajo o a clase, hacer deporte los domingos por la mañana, ver la tele después de comer, las tareas domésticas, tener algunos gustos gastronómicos…

Las preferencias son las cosas que se suelen hacer en el tiempo libre. Por ejemplo: ir al cine o salir de copas. Pueden cambiar a lo largo de nuestra vida porque tiene que ver con nuestros gustos o aficiones, que en muchísimas ocasiones vienen marcados por las personas con las que compartimos muchos momentos de nuestra vida e incluso pueden pasar a ser hábitos.

2. Escribe en tu diario de sentimientos para conocerte mejor. Reflexiona sobre tus actividades diarias y cómo te sientes. Releerlo ocasionalmente te dará retroalimentación sobre tu persona. Dedica, al menos, 10 minutos diarios o un buen tiempo semanal para esta actividad beneficiosa. Trabajar con el diario te proporciona perspectiva, facilita la identificación de patrones de comportamiento y te permite dar seguimiento a tu progreso, aumentando tu conciencia personal.

3. PARA PROFUNDIZAR VUELVE A ESTA ENTRADA

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SIMPLEMENTE RESPIRA

La respiración es un proceso automático que iniciamos al nacer y perdura hasta nuestro último aliento. Con la respiración llevamos oxígeno a todas las células de nuestro cuerpo, llevamos vida a todos los rincones de nuestro ser. ¿Puede la respiración influir en nuestro estado de ánimo y emociones? Efectivamente, no solo que influye, no si no que, cuando estamos mal, nuestra respiración también cambia. Por ese motivo tenemos que aprender a respirar, a hacerlo de manera consciente.

¿Qué es la respiración consciente?

Una de las técnicas de gestión emocional más eficaces y poderosas para afrontar algunas situaciones complejas, capaz de aportarnos bienestar emocional y mental. Es una técnica que se centra en hacer presente nuestra respiración: cómo estamos respirando y la sensación del aire que entra y sale de nuestros pulmones. Es una técnica muy sencilla que puede ayudarnos a relajarnos, concentrarnos y a regular nuestras emociones. La Respiración consciente afecta a nuestro estado de ánimo porque nos facilita gestionar adecuadamente lo que sentimos reduciendo el estrés y la ansiedad y así, nos permite actuar con más calma y serenidad ante algunas situaciones.

Ser conscientes implica asumir la responsabilidad de nuestra existencia. En la sociedad actual, estamos constantemente bombardeados con distracciones y preocupaciones que nos impiden estar verdaderamente presentes en nuestras vidas. Sin embargo, si somos conscientes asumimos la responsabilidad de nuestra existencia, nuestro ser y nuestra vida. La consciencia nos hace responsables de nuestras acciones y comprendemos su impacto en el mundo que nos rodea. Estar presentes significa estar conectados con nuestro interior y nuestro entorno de manera profunda. Ambos aspectos son cruciales para fomentar nuestro bienestar, ya que la unión entre sentimientos, cuerpo, mente y espíritu es fundamental para una vida saludable. Y la respiración consciente nos hace estar presentes.

¿ Qué beneficios puede aportarnos la respiración consciente para la salud mental y emocional?

  • Reducir el estrés y la ansiedad: La respiración nos ayuda a relajar nuestro cuerpo, eliminar tensiones, a conectar con nuestra mente y así poder calmarnos, serenarnos, tranquilizarnos y lograr anclarnos en el presente y afrontar el momento.
  • Mejorar la concentración: Nos ayuda a conectar con nosotros mismos, a vivir el momento. La respiración tiene la capacidad de enviar señales a nuestro cuerpo y mente que cambian la manera en que ambos funcionan y reaccionan. Centrar nuestra atención en la respiración nos ayudará a concentrarnos y calmar nuestros pensamientos, causantes de nuestros sentimientos.
  • Regular las Respuestas Emocionales: Facilita la buena gestión de nuestras reacciones ante los sentimientos y emociones que en ocasiones nos resultan abrumadoras. Lo emocional se manifiestan a través de la respiración: no respiramos igual cuando estamos alegres o tristes, con rabia o asco. Las emociones cambian la respiración y viceversa, la respiración puede cambiar las respuestas emocionales.

La práctica de la respiración consciente es simple pero muy poderosa. Tenemos que integrar esta técnica en nuestra vida diaria como un hábito más, una rutina. para logar tener un impacto positivo en nuestra salud mental y emocional. Al practicar esta técnica, no solo mejoraremos físicamente, sino también emocional y mentalmente. Recordemos, la clave está en la constancia, en practicar. Dedicar unos minutos cada día para parar, respirar, vivir y sentir.

Y ¿Qué nos enseña la respiración consciente de nuestro ser emocional en la vida?

Inhalar es recibir. Nos permite conectarnos con el mundo. Tomar el aire que nos rodea. Un significado emocional que nos indica que nos dejamos ayudar, que aceptamos lo que viene de fuera y que puede alimentarnos y hacernos el bien. Significa acogida y, al mismo tiempo, en el movimiento de aspiración, el esfuerzo que debemos hacer para recibir activamente el bien que nos rodea y que nosotros mismos atraemos. En cierto sentido, implica dos cosas: asumir que necesito algo y tomarlo.
Exhalar es soltar. Nos permite descubrir que hay cosas que no nos hacen bien, que nos entorpecen y dificultan la vida. Implica soltar, aceptar que algo ya no es saludable para nosotros, que algo puede que ya no sea suficiente, puede que esté vacío y carente de sentido en nuestra vida actual. Significa vaciar los pulmones y, al mismo tiempo, en el movimiento de soltar, hay un esfuerzo que hacemos conscientemente para deshacernos de lo que ya no queremos, de lo que alejamos. Nuevamente, en cierto modo, esto implica dos cosas: asumir que hay algo que ya no necesito y aprender a dejarlo ir.

Cuando algo te duela, cuando estés triste, cuando alguien te enfade, cuando estés bien…respira

PROPUESTA DE TRABAJO: Estos son algunos ejercicios sencillos para practicar la respiración consciente:

1. Busca un lugar cómodo para sentarte o recostarte. Puede ser un lugar tranquilo en tu casa o un espacio aislado en la naturaleza.

2. Concéntrate en tu respiración. Observa como estás respirando. Siente como el aire entra y sale de tu cuerpo. Nota cómo el aire llena tus pulmones, y sale por tu boca o nariz. Simplemente observa.

4. Ahora, comienza a hacer esa respiración más lenta y pausada, sin forzar, simplemente deja que pase. Siente como cada vez es más lenta y profunda. Lleva el aire hasta el último rincón de tu cuerpo.

5. Busca tu propio ritmo de respiración lenta y profunda que que tranquilice, te serene, te calme.

6. Permanece así durante el tiempo que necesites. Practica todos los días. Abre los ojos, sonríe, desperézate, estírate y siente el momento.

6. Cuando lo necesites, vuelve a enfocarte en tu respiración consciente.

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HAY QUE SABER SER FELIZ

Se puede notar a simple vista si alguien es feliz o no, pero ¿nosotros? ¿Nosotros mostramos esa felicidad? ¿Realmente sabemos cuándo somos felices? A menudo nos dejamos llevar por las emociones del momento, lo cual puede nublar nuestra percepción de las cosas y de la vida, olvidando que la felicidad es algo que perdura en el tiempo y que debemos cultivar a lo largo de nuestra vida. Los contratiempos, fracasos, dificultades e incluso las desgracias son simplemente experiencias negativas que pueden oscurecer nuestro camino, pero una persona feliz entiende que son solo obstáculos temporales, los cuales, a pesar del dolor o sufrimiento, podemos superar manteniendo el equilibrio sin perder de vista aquello que realmente nos hace felices y disfrutando de cada instante y momento, incluso en los momentos difíciles. La felicidad es un viaje, no un destino, y muchas veces perdemos innumerables oportunidades de ser felices simplemente porque creemos que no hemos alcanzado la felicidad. La felicidad se experimenta en cada paso, en cada momento. La buena noticia es que, aunque pueda parecer desafiante alcanzarla a veces, la felicidad está muy presente en nuestra vida cotidiana.

Martin Seligman nos dice que para alcanzar la verdadera felicidad tenemos que reconocer y potenciar nuestras fortalezas y cualidades personales que nos hacen único e irrepetibles. Porque, al identificar lo mejor de nosotros mismos, podemos mejorar significativamente nuestra vida y la de aquellos que nos rodean.

La búsqueda de la felicidad en eventos, personas o circunstancias externas, que son cambiantes, no puede proporcionar la auténtica felicidad que anhelamos y, sin embargo, es lo que nos venden todos los días en redes sociales, anuncios, campañas….

  • Buscar la felicidad fuera de nosotros es como ir a una tienda de ropa a comprar un ordenador, obviamente, no lo encontraríamos allí.
  • Para muchos, la felicidad se encuentra en alcanzar metas, realizar viajes fantásticos, encontrar el amor de sus vidas, tener un aspecto físico inmejorable, terminar una carrera universitaria…

Sin embargo, la verdadera felicidad va más allá de lo que comúnmente asociamos con ser felices por «tener«, enfocándose en la felicidad de «ser«. La felicidad nos trasciende, moviéndonos hacia una perspectiva existencial y humanista, donde ser feliz no se limita a poseer, sino a ser, descubrir, ayudar y servir. Darle sentido a la vida es crucial para ser felices. Para alcanzar la felicidad, es esencial estar en armonía y sentirnos a gusto con nosotros mismos. A partir de ahí, podremos cultivar este estado en todo lo que hacemos y vivimos.

Las circunstancias personales no tienen tanto impacto como creemos, ya que cada uno de nosotros somos únicos, con valores y percepciones de la felicidad distintos. Podemos ser felices simplemente siendo conscientes del presente, de lo que tenemos, como pasar tiempo con la familia, rodearse de personas que realmente nos valoran y disfrutar de lo que nos apasiona, son algunas cosas clave para ser felices. No se trata de conformarnos, si no de , a través de lo que somos y tenemos y nuestras circunstancias, alcanzar la felicidad que deseamos, reduciendo las preocupaciones y viviendo plenamente cada momento, cada instante, cada experiencia…nuestro presente.

La felicidad es un estado emocional anhelado por todos, una meta que muchos persiguen a lo largo de sus vidas. Sonreír, sentirse bien consigo mismo y con los demás, experimentar emociones agradables… todo esto contribuye al bienestar. Sin embargo, ¿Qué sucede cuando esa felicidad es solo una apariencia?

En la sociedad actual, existe una constante presión para mostrar felicidad en todo momento. Las redes sociales, los medios de comunicación y las expectativas sociales nos obligan a proyectar una imagen perfecta y luminosa, incluso cuando estamos pasando por momentos difíciles. Esta necesidad de aparentar felicidad a toda costa ha dado lugar a lo que algunos expertos llaman «depresión sonriente«.

Sonreír puede ser una manera de hacer frente a los desafíos de la vida, de mantener una actitud positiva y de buscar la luz en medio de la oscuridad. No obstante, cuando esa sonrisa se convierte en una máscara que oculta emociones desagradables como la tristeza, la frustración o la desmotivación, el problema se vuelve más complicado. Porque no es necesario estar siempre al máximo nivel de felicidad, se puede estar en un 7, 8, e incluso en un 5 o 6. Lo crucial es comprender las verdaderas causas de nuestra felicidad. En una escala del 1 al 10, ¿Cómo te sientes en este momento de tu vida? ¿Qué necesitas? ¿Qué acciones puedes tomar para ser más feliz?

La verdadera felicidad nos trasforma, nos hace mejores personas, saca de nosotros lo mejor. La generosidad, la solidaridad y la gratitud son virtudes que se conectan directamente con la felicidad. Pero sobre todo el AMOR, que todo lo cambia, lo transforma, lo mejora y nos hacer ser la mejores personas. Experimentamos bienestar al brindar a los demás nuestra vida, ya sea a amigos o extraños. Ofrecer orientación y respaldo sin esperar nada a cambio, resulta fundamental. Los actos de generosidad y gratitud fomentan nuestro crecimiento personal, creando una sensación de plenitud. Al ser conscientes de esto, nos convertimos en individuos más felices y, a largo plazo, somos mejores personas.

La felicidad está determinada por la actitud con la que enfrentamos cada experiencia y momento de nuestra vida.

PROPUESTA DE TRABAJO: Algunas ideas para mejorar nuestro bienestar personal y ser más felices:

  1. Comienza este proceso de búsqueda de la felicidad pensando en personas que consideras felices y describe qué cualidades poseen que te hacen verlas así.

Ahora, realiza lo mismo contigo mismo.

¿Cuáles de las siguientes cualidades coinciden con tus descripciones anteriores?

  • Tienen la capacidad de expresar sus sentimientos de forma natural y agradecen las cosas de manera hermosa.
  • Sus amigos y seres queridos son una prioridad para ellos; son detallistas y cercanos.
  • Sonríen con frecuencia y contagian optimismo y positividad.
  • Olvidan rápidamente lo negativo y perdonan siempre, inclusive a sí mismos.
  • Disfrutan intensa y conscientemente de las cosas buenas y hermosas de cada día y de cada persona.
  • Son personas de palabra, dignas de confianza y en quienes se puede confiar para cualquier situación.
  • Tienen un toque espiritual enigmático y atractivo.
  • Cuidan adecuadamente de su bienestar físico y mental mediante ejercicio, una alimentación saludable, lectura, música, entre otros.

Concluye esta reflexión.

2. La felicidad requiere una dedicación continua. Al igual que con el ejercicio físico, puede ser complicado al principio y los resultados pueden no ser evidentes de inmediato. Sin embargo, una vez que desentrañemos el secreto, todo se volverá más sencillo. Se practica a diario y se entrena:

  • Experimenta y expresa gratitud de forma habitual y conscientemente.
  • Busca relaciones saludables con quien compartir lo que somos, tenemos, soñamos, sentimos…
  • Dedica tiempo al autocuidado.
  • La clave está en repetir estas acciones una y otra vez hasta convertirlo en hábito.

3. Para seguir trabajando ENLACE

CURSO DE VERANO «APRENDIENDO A SENTIR»

Este verano, te invitamos a unirte a nuestro curso «Aprendiendo a Sentir» en el que podrás descubrir cómo la educación emocional puede transformar tu enfoque pedagógico y mejorar tu bienestar personal. Porque recordemos, como educadores, no solo enseñamos materias curriculares. También somos responsables de enseñar a nuestro alumnado cómo manejar sus emociones, cómo enfrentar los desafíos de la vida y cómo desarrollar la empatía. Y para poder hacer eso de manera efectiva, debemos comenzar aprendiendo a sentir nosotros mismos.

Cuatro mañanas de trabajo intenso y práctico utilizando todo tipo de recursos didácticos y de Inteligencia Emocional que nos ayuden y permitan vivir más plenamente y desarrollar nuestra labor educativa con seguridad y alegría.

En el mundo de la educación, es crucial que los educadores seamos emocionalmente competentes. Nuestra labor diaria nos posiciona como modelos a seguir para el alumnado, y la inteligencia emocional se convierte en una herramienta esencial para resolver situaciones complicadas y adaptarnos a la realidad actual de la educación.

La educación emocional busca mejorar el bienestar personal y social mediante el desarrollo de la comprensión y expresión emocional y tiene como objetivo prevenir los efectos negativos de las emociones desagradables y potenciar la empatía. Integrar la educación emocional en nuestra formación no solo promueve la creatividad, la autonomía y la empatía, sino que también potencia el bienestar personal, transformando nuestra vida y forma de afrontar nuestra labor docente.

La pedagogía de la interioridad enfatiza la importancia de promover competencias como «aprender a aprender» y el desarrollo de valores como la autonomía, la confianza y el respeto. La educación emocional implica un proceso continuo y consciente con metodologías activas y participativas para fortalecer nuestra vida emocional en las situaciones de nuestro día a día.

Hablar abiertamente sobre los sentimientos de manera clara y respetuosa, sin juicios ni censura, fomenta un ambiente propicio para el trabajo emocional personal y en grupo en el ámbito educativo. Esto implica trabajar de forma práctica estrategias dinámicas, escritura emocional y recursos creativos que promueven la educación emocional.

Los beneficios de trabajar la educación emocional son innumerables para afrontar los retos de educar en la actualidad con seguridad y resiliencia, ayuda a prevenir el síndrome de burnout y fortalece la vocación profesional. Mejorar las habilidades emocionales y desarrollar programas de inteligencia emocional para docentes son aspectos clave para el desarrollo personal y profesional ya que nos hace más competentes.

Los OBJETIVOS del curso son:

· Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones y las de los demás para desarrollar la habilidad de una buena y sana gestión emocional.

· Desarrollar la capacidad para gestionar el estrés para tomar conciencia de los factores que inducen a nuestro bienestar.

· Potenciar la capacidad para ser feliz desarrollando habilidades como el sentido del humor, la comunicación asertiva, el optimismo o la confianza en uno mismo y los demás

Con CONTENIDOS que faciliten la adquisición de las habilidades necesarias para ser un poco más competentes emocionales:

· Expresión verbal y no verbal de emociones y sentimientos

· Conciencia emocional en uno mismo y en los demás

· Gestión emocional y automotivación

· Conocimiento, aceptación y valoración de uno mismo como fuente de relación y comunicación afectiva

· Habilidades socioemocionales: empatía, comunicación, cooperación, toma de decisiones..

Así que, ¿estás listo para sumergirte en el emocionante mundo de la educación emocional? ¡Te esperamos en nuestro curso de verano «Aprendiendo a Sentir» en Tenerife!

BIENESTAR EMOCIONAL PARA VIVIR BIEN Y MEJOR

Hablar de bienestar es hablar de tener salud, pero ¿Qué es tener salud? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, por lo que no basta con no tener ninguna enfermedad. No se puede estar sano sin tener una buena salud mental y emocional. La salud psicosocial es importante en todas las etapas de la vida, desde que somos pequeños hasta que nos hacemos mayores, e igual que pasa con la salud física, puede ir variando a lo largo de la vida. Hablamos de bienestar psicosocial para referimos al bienestar emocional, psicológico y social. Lo entendemos desde su multidimensionalidad y desde una perspectiva de desarrollo integral del ser humano. En cuanto al bienestar emocional, también conocido como bienestar mental o psicológico, nos referimos al estado que nos permite sentir, pensar y actuar plena y adecuadamente en nuestras rutinas diarias. Va más allá de no padecer una enfermedad mental, es vivir cada momento y situación de nuestra vida con naturalidad, equilibrio y optimismo realista.

¿Por qué es tan importante tener bienestar emocional? porque al ser consciente de lo que sentimos, podemos regular lo que hacemos y sus consecuencias. Esto nos capacita para afrontar algunas situaciones de manera más eficaz en la vida cotidiana. En general, si experimentamos un estado de bienestar emocional, nos sentiremos más cómodos tanto mental como físicamente. Asimismo, mantendremos una conexión positiva con nosotros mismo, nuestra familia, amigos y entorno laboral.

Cada vez más personas están tomando conciencia de la importancia de cuidar su salud emocional. Poco a poco estamos aprendiendo a considerar nuestro bienestar emocional al tomar decisiones, especialmente en relación con nuestros hábitos y rutinas. Priorizar nuestras necesidades sobre las obligaciones o deseos de los demás puede contribuir a mejorar nuestra salud mental y emocional. ¿Cómo? manejando adecuadamente el estrés, manteniendo relaciones saludables, tomando decisiones acertadas y disfrutando de una vida plena y significativa siendo conscientes de cada momento, cada instante. Implica sentirnos en armonía y tranquilo, buscando equilibrio y felicidad tanto en uno mismo como en el entorno.

La buena salud emocional no significa estar constantemente feliz o experimentar solo emociones positivas. También sentir y vivir las negativas gestionándolas adecuadamente y buscando ayuda cuando sea necesario. Mejorar la salud mental y emocional es un proceso personal y gradual. Ponemos mejorar cambiando algún aspecto específico de nuestra vida. Por eso es tan importante el autoconocimiento, conocernos y reconocernos, también en lo emocional, recordando que lo que funciona para alguien. no necesariamente funcionará para nosotros. ¡Empecemos hoy a sentirnos mejor con nosotros mismos y a vivir plenamente!

Bienestar emocional es principalmente sentirse bien, en armonía y tranquilidad

PROPUESTA DE TRABAJO: Algunas actividades y prácticas para mejorar tu salud emocional:

  1. Algunas ideas para tu rutina diaria y semanal que tienes que anotar y responder en el diario de sentimientos:
  • Mantener la salud física: Es crucial seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente y descansar lo suficiente para mantener una buena salud física, esencial para el bienestar emocional. ¿Qué se te ocurre que puedes hacer, además de lo que ya haces?
  • Priorizar un buen descanso: Al dormir las horas adecuadas, se restaura tanto la mente como el cuerpo. Lo ideal es acostarse a la misma hora todos los días y adoptar hábitos que fomenten un sueño reparador, evitando sentirse cansado, ansioso o confundido al día siguiente. ¿Cómo llevas el sueño? ¿tendrías que mejorarlo? Ideas.
  • Practicar el autocuidado: Dedica tiempo a actividades que te hagan sentir bien, como compartir momentos con tus seres queridos, practicar aficiones o simplemente relajarte, parar, descansar. ¿Dedicas tiempo de calidad para ti? ¿Buscas momentos y espacios para disfrutar de la vida y de ti mismo?
  • Desarrollar habilidades de afrontamiento: Aprende a manejar el estrés y los desafíos de la vida de manera saludable, evitando extremos. Te recomiendo la práctica de técnicas de relajación o el yoga o la respiración consciente para prevenir problemas emocionales. ¿Eres consciente de la importancia de estar preparado (proactividad) para afrontar los retos del día a día? ¿Qué haces o vas a comenzar a hacer?
  • Pedir ayuda profesional si es necesario: Si estás experimentando dificultades con tu bienestar emocional, no dudes en buscar asistencia profesional o un coach, mentor…
  • La experiencia «En la Isla de las Emociones» es un buen recurso para trabajar todo lo anterior con todo tipo de herramientas emocionales y acompañados por un guía (Mentor) experto en Inteligencia Emocional.

2. El optimismo es un sentimiento que se relaciona con el bienestar emocional porque tiene una mayor influencia de emociones y sentimientos agradables (ilusión, alegría, entusiasmo, gratitud, etc.) También nos aporta energía, fuerza y eficacia, etc. Se trata de expresar todas las emociones y sentimientos positios de tu día a día para mejorar tu salud emocional. Al final de cada jornada, anota todo lo bueno, positivo, agradable y divertido de ese día y te preguntas: con todo esto ¿Ha merecido la pena el día de hoy? Lo escribes en el diario de sentimientos.

3. Otras propuestas ENLACE

LA IMPORTANCIA DE LA GESTIÓN DEL TIEMPO

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas parecen tener tiempo suficiente para completar sus tareas diarias y aún encuentran momentos para dedicarse a sí mismas, mientras que otras siempre están saltando de una tarea a otra sin terminar nada ni reservar tiempo para ellas mismas? ¿Crees que la razón es que las primeras tienen menos cosas que hacer? Te aseguro que NO. Se trata de aprovechar bien el tiempo en la vida diaria, combinando la planificación, la organización, la identificación de prioridades y, sobre todo, pensar en nuestro cuidado personal.

La gestión del tiempo implica la habilidad de administrarlo de manera efectiva. Va más allá de llevar un calendario o una lista de tareas; es una metodología integral para identificar, priorizar y abordar las tareas diarias de manera que no nos ocasione estrés. Consiste en tomar decisiones estratégicas sobre cómo asignar nuestro recurso más valioso y limitado: el tiempo.

Pero, ¿Cómo sabemos si estamos usando realmente bien nuestro tiempo? Lo primero es ser conscientes de si necesitamos todo nuestro tiempo para nuestras tareas diarias y, lo más importante, si dedicamos tiempo de calidad a lo que realmente es importante para nosotros, ya sea a nivel personal o profesional. Por tanto, ¿por qué es crucial la gestión del tiempo? porque nos ayuda a aprovechar al máximo cada instante de nuestra vida, logramos más en menos tiempo, reducimos el estrés, aumentamos la productividad y mejoramos el equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

La gestión efectiva del tiempo implica no solo ser eficiente en la realización de tareas, sino también dedicar tiempo al descanso, las relaciones personales, el ocio, la familia, etc. es decir, al autocuidado personal. Nunca dejes de valorar la importancia de tu tiempo y con una gestión adecuada te permitirá equilibrar tu vida y reservar tiempo para ti. Sigue la regla clave: identifica tus prioridades, recuerda que tu autocuidado es una de ellas, y abórdalas primero para asegurarte de que se completen. Presta atención a los ladrones de tiempo, evitarlos te ayudará a reducir el estrés y mejorar tu vida personal.

En conclusión, la gestión del tiempo es una habilidad esencial para ser más productivos y mejorar nuestra calidad de vida, cuanto mejor estemos, mejor será nuestra vida. ¡Comienza hoy mismo a dedicar tiempo para ti!

“Puedes perder el dinero, puedes perder la belleza, puedes perder el amor, pero si has perdido el tiempo, lo has perdido todo”

PROPUESTA DE TRABAJO: ¿Cómo mejorar nuestra gestión del tiempo? Aquí tienes algunas ideas para mejorar la gestión del tiempo:

  • Identifica tus prioridades:
    Identificar lo más importante te ayudará a enfocarte en ello primero.
  • Establece plazos:
    Fijar plazos te dará una idea clara del tiempo necesario para completar las tareas.
  • Haz una lista de tareas:
    Organiza tu día con una lista de tareas para garantizar un uso eficiente del tiempo.
  • Elimina las distracciones:
    Es esencial eliminar cualquier cosa que pueda distraerte de tus tareas.
  • Aprende a decir «no»:
    En ocasiones, es necesario rechazar algunas cosas para enfocarte en lo verdaderamente importante.
  • Busca el equilibrio:
    Al equilibrar el trabajo y la vida personal, mejoras tu calidad de vida.

¿Cómo manejar el tiempo en situaciones estresantes? La gestión del tiempo puede ser desafiante en momentos de estrés. Aquí te presentamos algunos consejos para aplicarla en estas situaciones:

  • Respira y relájate:
    Tomarte un momento para respirar profundamente y relajarte reduce el estrés, permitiéndote abordar las tareas de manera efectiva.
  • Prioriza tus tareas:
    En situaciones estresantes, prioriza y establece plazos realistas para enfocarte en lo importante y evitar la procrastinación.
  • Pide ayuda si es necesario:
    En momentos de estrés, pedir ayuda a amigos, familiares o colegas alivia la carga de trabajo y mantiene una gestión del tiempo efectiva.

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LO IMPORTANTE ES SENTIR PARA SEGUIR

¿Qué nos sucede cuando pasamos malas rachas, cuando parece que todo nos sale mal? ¿Qué hacemos ante un fracaso? O, mejor dicho, ¿Cómo nos sentimos? Sentir lo que nos sucede es necesario, pero hay que sentir “bien”, sin resignación ni dramas; simplemente sentir y observar las consecuencias de lo que siento y los comportamientos que genera. Desde la tolerancia y la flexibilidad debemos tener confianza en nuestras fortalezas y gestionar estos sentimientos de forma adecuada. Se trata de ser resilientes y, sin perder la esperanza, buscar todas las oportunidades que nos da esta experiencia para aprender, crecer y hacernos más fuertes, levantarse con más fuerza de nuestras caídas.

Estamos hablando de educarnos en la resiliencia desde lo emocional, desde las emociones. expresando lo que sentimos sin censura. Porque la resiliencia, es la llave de nuestro bienestar corporal, mental y emocional. Implica aprender a recuperarnos de las dificultades o los cambios, de las pérdidas o los fracasos. Es aprender a seguir adelante con la «lección» aprendida, con más fuerza porque somos más sabios. Se trata de recuperarse.

Cuando pasamos momentos muy complicados y difíciles es cuando realmente nos conocemos y reconocemos, somos capaces de sacar nuestro potencial como personas y enfrentarnos a las circunstancias con valentía. Aprendemos que los cambios son parte del camino y que las metas se pueden reemplazar con otras nuevas. Mirar al futuro con optimismo realista y desde nuestra realidad, desde lo que sentimos en este momento, lanzarnos a una nueva aventura.

Sentir más para hacernos más fuertes ante las dificultades y los malos momentos.

PROPUESTA DE TRABAJO: El fin de estas actividades es mejorar la autoestima y percepción las circunstancias desde lo que sentimos para generar una actitud positiva realista que favorezca la conexión con nosotros mismos, la realidad y los acontecimientos. Se trata de dar refuerzo positivo y evitar focalizarnos continuamente en lo negativo

  1. A modo de reflexión y autoconocimiento, completa el cuadro del modelo de (Grotberg, 1995) Dedica el tiempo que necesites. Conocernos, reconocernos, saber dónde estamos, con qué y quiénes contamos, etc… es el primer paso para ser resilientes.

2. En esta segunda actividad retoma las prácticas para la toma de decisiones conscientes y recuerda que no siempre van a ser las acertadas. Potencia tu autonomía, la creatividad y la flexibilidad ante las adversidades como la mejor de tus armas para buscar nuevas respuestas y siempre, siempre, siempre con buen humor.

LA MOTIVACIÓN SE LOGRA HACIENDO

La motivación es esencial para avanzar en la vida, progresar en nuestras actividades, alcanzar metas, ya que influye en nuestra manera de actuar según su tipo y nivel. Por tanto, contar con una motivación sólida es fundamental en la vida. La motivación es un proceso interno que impulsa a las personas a lograr objetivos o llevar a cabo acciones. La motivación abarca procesos que proporcionan energía, intensifican y mantienen la conducta, y la dirección, orientando el comportamiento hacia la consecución de un fin u objetivo determinado.

Hoy, necesitamos más que nunca automotivación. Debemos movilizarnos y buscar nuevas oportunidades y experiencias para crecer. Las ganas, el deseo, la actitud por trasformar lo que hacemos es la forma de aprender a dirigir nuestra vida en el presente orientándola hacía el futuro. Una de las grandes lecciones que aprendemos en la vida es que todo esfuerzo tiene su recompensa. Luchar por lo que queremos supone crear unos hábitos concretos en nuestra vida cotidiana que suponen un esfuerzo que requiere dedicación y alguna que otra toma de decisiones con sus dificultades. Se trata de aprender a buscar las oportunidades y recursos que se nos presentan y aprovecharlos para lograr lo que deseamos. Es necesario e imprescindible contar con la ilusión y motivación por la que estamos haciendo el esfuerzo y, de este modo, no solo es más fácil, sino que disfrutaremos de cada logro.

¿Por qué las personas hacemos muchas cosas difíciles, complicas, que suponen esfuerzo? ¿Qué nos impulsa a soportar diversas incomodidades, sufrimientos y, a veces, dolor? La respuesta es clara: tenemos nuestras «razones». Para nosotros, «vale la pena». La motivación, no importa cómo la llames, es crucial porque nos mueve a actuar, a esforzarnos, a levantarnos temprano, a luchar y perseverar para alcanzar metas y objetivos. Que nuestros motivos estén claramente definidos, de forma consciente, y que nos lleven a logar los sueños y deseos, a crecer y a lograr lo que queremos

La vida es un constante vaivén de altibajos. La rutina y los quehaceres diarios se reflejan en forma de desmotivación, en una falta de entusiasmo, empatía y dificultades en la comunicación. Nuestras motivaciones son energía en movimiento. Tanto la motivación intrínseca como la extrínseca desempeñan un papel crucial para llevar una vida plena. Además, la motivación externa contribuye a fortalecer la interna o, al menos, a brindar ese impulso que a veces necesitamos.

¿Qué nos motiva para levantarnos cada día? BUSQUEMOS MOTIVACIÓN con un ¿para qué?

Sin emoción no hay motivación y sin motivación difícilmente lograremos aquellos propósitos con los que soñamos.

PROPUESTA DE TRABAJO: Te propongo que no acabe un día, una sesión de clase, una actividad, un proyecto, etc. en el que no anotes lo que has logrado, aprendido, avanzado.


Esta actividad tiene que convertirse en un hábito, conseguirás saber cómo y dónde te encuentras en tu proyecto de vida y qué significa para ti cada logro. Aumentarás tu autoestima y la motivación por lo que haces cada día. siguiendo estos pasos:

  1. El diario de sentimientos es una herramienta fundamental para llevar a cabo esta tarea y responder a estas cuestiones te facilitará que no pierdas esa energía que te da la motivación:
    • Cuál era el reto u objetivo.
    • En qué ha consistido el logro.
    • Un “premio” con el que lo celebrarás.
  2. La motivación es la que te mueve y lleva allá donde quieres ir. Una persona motivada es capaz de alcanzar aquello que desea. Piensa, reflexiona sobre tus aliados para obtener la motivación que necesites en momentos de desánimo, esto es, tus fuentes de motivación:
  • Internas: los valores que mueven tu vida, tus metas, logros, tus para qué…
  • Externas: lugares donde estás muy a gusto, actividades que te hacen sentir muy bien, personas referentes y ejemplo en tu vida, momentos de placer y ocio…

3. Hacemos un cartel, un mural, un trabajo plástico, etc en definitiva, algo creativo para tener a la vista y que sea nuestro apoyo motivacional.

4. Algunas ideas para activar nuestra motivación diaria:

  • Haz una lista de actividades que disfrutes y un calendario para realizarlas.
  • Usa tus intereses y pasiones como motivación.
  • Enumera los beneficios de mantenerte motivado.
  • Reflexiona sobre las ventajas de hacer o no determinadas tareas.
  • Reconoce tu valía y revisa tu historial de motivación ¿Qué hago o hice para motivarme?.
  • Rodéate de personas motivadas.
  • Ten confianza en tus capacidades, habilidades y competencias.
  • Acepta que los errores como parte de ser humano y aprende de ellos.

5. Si la motivación es para la clase, el grupo o equipo de trabajo, no olvides que los retos y objetivos tienen que estar acorde con las posibilidades, habilidades, capacidades… que los logros no siempre tienen que ser del 100% y que siempre, siempre, siempre hay que celebrarlos aunque sea de manera muy sencilla.

«Más emociones creativas» (prácticas 9)

Los logros del día a día son la motivación para llegar a la meta y lo hace más fácil.

¿CÓMO AUMENTAR LA ALEGRÍA EN LO COTIDIANO?

Comencemos definiendo lo que es la alegría: es la emoción básica que nos provoca una sensación placentera que experimentamos en un momento específico y que está asociada con la felicidad, el placer y el bienestar, con energías positivas y vibraciones emocionales favorables. Procede del latín «alacer«, que significa animado o vivaz. Esta emoción puede ser desencadenada por personas, situaciones e incluso objetos. Por ejemplo, los niños experimentan alegría al ver a sus padres, jugar con amigos, recibir un nuevo juguete o visitar su parque favorito. ¿Y nosotros? igual que los niños, tenemos que buscarla a partir de estímulos externos o un recuerdo placentero, lo que active en nosotros las hormonas de la «felicidad» como serotonina, endorfina, dopamina y oxitocina.

Y es que, cuanto estamos alegres, aumenta nuestra productividad, enfrentamos los desafíos de manera más eficaz y contagiamos esta emoción a quienes nos rodean creando un clima más positivo y creativo. La alegría no proviene únicamente de nosotros mismos, sino de lo que vivimos con los demás. La felicidad se multiplica cuando se comparte, porque es en los momentos de alegría con los demás, en los pequeños detalles, como compartir un helado con un amigo, cuando experimentamos esa alegría verdadera.

Recordemos que existen diferentes tipos de alegría y que no siempre esta emoción está justificada, por muy positiva que sea

  • La verdadera alegría surge de forma natural y espontánea en una persona tras un evento placentero nos provoca bienestar y gozo.
  • La alegría hilarante se experimenta al escuchar un chiste u otras situaciones graciosas provocando la carcajada y la risa.
  • La alegría simulada se muestra intencionalmente sin una causa real, de manera cínica y se usa para evitar dar una respuesta incómoda.
  • La alegría maligna ocurre al alegrarse por la desgracia de otros o por los fracasos ajenos.
  • La alegría patológica al igual que las demás emociones, la alegría en exceso puede ser un riesgo y peligro para nuestra salud mental haciéndonos perder el control y objetividad de nuestra vida y del mundo.

En definitiva, es fundamental vivir y buscar la alegría positiva, la verdadera, ya que aporta beneficios tanto a nivel psicológico como físico. No obstante, es importante tener presente que la alegría no equivale a la felicidad. Mientras que la alegría es efímera, la felicidad es una opción, una actitud ante la vida y las circunstancias, un estado que puede perdurar en el tiempo y que tenemos que trabajarlo todos los días. La alegría nos ayuda a ser más felices, por eso, tenemos que buscar y recordar momentos alegres, sonreír y disfrutar de cada momento positivo y alegre. Una persona feliz, una persona alegre, ilumina los espacios en los que se encuentra.

¿Cómo podemos experimentar alegría a diario?

En nuestra vida ajetreada llena de preocupaciones y tareas, a menudo pasamos por alto los momentos alegres, porque esperamos la plenitud y la felicidad en el futuro y esto nos impide disfrutar del presente siendo conscientes de que cada momento, por muy pequeño que sea, es importante y la clave para no olvidar que la emoción de la alegría es fundamental para avanzar en la vida y vivir con positividad y optimismo.

La alegría es casi imposible ocultarla y su expresión más evidente es la sonrisa que nos ayuda a estar bien y nos equilibra todas las emociones, desintoxica de los malos rollos y, además, es muy contagiosa. La sonrisa es esencial en nuestra vida, sobre todo en circunstancias como en las que nos encontramos. Cuando sonreímos transmitimos a los demás la señal de cercanía y proximidad que nos ayuda y facilita para comenzar un diálogo más personal y sincero con el otro, ayudándole a estar mejor y sentirse mejor en algunos momentos complicados o difíciles de su vida.

Muchas personas pasan por alto las pequeñas alegrías mientras esperan alcanzar la gran felicidad.

PROPUESTA DE TRABAJO: Esta actividad nos puede funcionar muchos días y nos ayudará a levantar nuestro ánimo y el de los demás, los que están con nosotros y los que se conectan habitualmente.

Para encontrar la alegría en la vida cotidiana, puedes seguir estos consejos:

  • Vive el presente de manera consciente y disfrutando del momento. Cada momento alegre cuenta para ser un poco más felices.
  • Desconéctate de las redes sociales y del móvil a lo largo del día y busca actividades creativas y motivadoras.
  • Dedica tiempo a la familia y amigos. Tiempo de calidad para disfrutar.
  • Libérate del pasado y de sus ataduras emocionales. Aprende a pasar página y quédate con las lecciones del pasado para continuar creciendo.
  • Cultiva la gratitud, la generosidad, la comunicación asertiva.
  • Sal a buscar la alegría en lugar de esperar a que llegue a ti. Busca espacios y momentos para reír, disfrutar, compartir, gozar…
  • Sonríe mucho, no pierdas la alegría natural que brota desde tu interior.

1º La primera actividad es hacer en un folio, cartulina, etc. una composición con todo tipo de materiales sobre todo lo que nos causa alegría en nuestra vida, lo hacemos de manera creativa y motivadora, individual (Luego lo podemos compartir) o en grupo, de los dos modos esa obre de arte hay que exponerla.

2º Se trata de bailar. Esta actividad es mejor hacerla en grupo, pero si estamos solos nos podemos grabar o hacer un directo. Tenemos que evitar la vergüenza y dejarnos llevar. Es una actividad divertida y para pasarlo muy bien ¿Te atreves? Lo primero es hacer una buena selección de música, cuanto más variada y disparatada mejor. Ponemos la música a todo volumen y ¡cantamos! No importa que no sepamos del todo la letra o que esté en otro idioma, lo importante es que cantemos con todas nuestras ganas y poco a poco comencemos a movernos, a expresarnos, a ¡BAILAR! e interactuar con los demás. Sonríe, sonríe, sonríe…

3º Vamos preparar una “Batalla de chistes” Lo primero, como propuesta, es que comencemos a reír a carcajadas y si estamos en grupo mejor, notaremos como se contagia la risa. Una profunda inspiración y sé consciente de cómo te sientes en este momento, ¿verdad que mucho mejor? Comenzamos la actividad dedicando un tiempo para recopilar chistes entre todos en un tiempo determinado. Trascurrido este tiempo, nos enfrentaremos por equipos para ver cual provoca más risas a los demás. No se trata solo de los chistes, sino que cómo se cuentan, la comunicación no verbal es importantísima. Si estás solo, graba los chistes y envíalos a los que lo van a hacer contigo o simplemente para alegrar el día a alguien.

4º Una actividad sorprendente, una fiesta de disfraces con regalos. Tenemos que pensar en la temática o si es libre, en el lugar donde la vamos a celebrar, la decoración, la música, la comida, etc. no celebramos nada en concreto pero si mucho en general. Para la fiesta cada uno buscará algo para regalar o lo confeccionamos con creatividad para envolverlo en una caja de regalo. dentro, además del regalo,. habrá una nota con un mensaje positivo, motivador y alegre. Nos preguntamos ¿Qué me gustaría que alguien me dijera hoy para alegrar el día? el día de la fiesta sin que nadie lo vea colocamos en el lugar de la fiesta todos los regalos y cada uno recoge uno, lo abre y lee el mensaje que ha recibido ¡Sorpresa! Ese regalo y este mensaje es para ti. Guárdalo en un lugar visible para que cada vez que lo necesites puedas recurrir a él y motivarte.

Sonriamos mucho, pongamos buena cara al mal tiempo y nunca dejemos de reír. Una sonrisa de más de diez segundos nos hace sentir bien y más positivos.

YA ES PRIMAVERA ¿LO NOTAS?

El 20 de marzo marca el retorno de una estación, querida por algunos y a veces no tan bien recibida por otros. ¿Por qué? Porque la primavera, al igual que el otoño, siempre ha estado vinculada a cambios de ánimo. Esto no es una coincidencia. Somos naturaleza y, como tal, vivimos el ciclo vital que marcan las estaciones. Concretamente , en primavera, aumentan las horas de luz a las que estamos expuestos, junto con el aumento de las temperaturas y estos fenómenos llevan a que nuestro sistema hormonal genere más sustancias que influyen en nuestro estado de ánimo. Pero recordemos que no a todos nos afecta esto de la misma manera.

Mi gran mentor y amigo, José María Toro nos dice que para que para que la vida surja, algo ha de abrirse. Los brotes se abren para permitir que nazcan las flores.
De manera similar, los corazones han de abrirse para hacer posible el florecimiento de las acciones de vida. La apertura como actitud de fondo y el abrir como verbo o acción de superficie sostienen el movimiento fundamental del paisaje y del cuerpo humano que también forma parte de él.

La primavera es momento de cambios, de color, de luz y de ilusión, pero también de creatividad y de soñar. La naturaleza renace y se muestra en todo su esplendor y vitalidad. Tenemos la oportunidad de hacer nuevas todas las cosas, cambiar y mejorar nuestro ser y hacer.

La primavera es el florecer de todo aquello que hemos sembrado durante el invierno, abrir y abrirnos para que nuestra vida florezca y se llene de luz y color, que conectemos con nuestro «yo» más profundo y hagamos posible lo que soñamos y deseamos. Es la estación de la motivación intrínseca, la que nos lanza a la aventura de conseguir incluso lo que parece imposible. Imaginemos, soñemos lo que queremos lograr y, cuando lo tengamos claro, comencemos a disfrutar mucho de cada paso del proceso.

Busquemos en este tiempo de primavera nuevas posibilidades a lo que hacemos normalmente para que despierte nuestra creatividad y nos facilite ser innovadores. En lo emocional, innovar y primavera van unidos porque ambos nos animan a mejorar, a confiar en que podemos hacer las cosas mucho mejor y disfrutar muchísimo más en el camino hacia la consecución de nuestras metas. Ya llegará el verano para recoger nuestros frutos.

La primavera no es sino el tiempo para mirar las flores y así comprender el fruto que estamos llamados a ser.

José María Toro

PROPUESTA DE TRABAJO: necesitamos motivarnos y la primavera es la estación más propicia para hacerlo. Te ofrezco estas actividades para trabajar sólo o en tu grupo o clase:

1º La primera actividad consiste en crear en un lugar visible de tu casa o despacho, un panel de la motivación de la primavera donde poner una imagen, una frase, un deseo…, para cada día de la semana. Lo puedes preparar en un día y a lo largo de la semana ir poniendo todos o puedes ir improvisando conforme las necesidades de motivación que tengas.
Si se la hacemos con otros, cada día se encargaría de actualizar y decorar este panel alguno con la colaboración de los demás con sus propuestas.

Las flores de la motivación. Lo primero es buscar una plantilla con el dibujo de una flor de varios pétalos o dibujarlas. Buscar una de color o en blanco y la coloreamos. La recortamos de manera consciente y con atención plena, en silencio o con música de relajación, es un momento para ir pensando en qué frutos quiero logar en los próximos meses (En verano o principio del otoño) Una vez coloreada y recortada la flor escribimos en cada pétalo un sueño, deseo, un objetivo, una meta, fruto que queremos lograr. En el centro escribimos nuestro nombre. Colocamos la flor en un lugar visible y cada vez que logres uno de los objetivos quita el pétalo. Además de nuestra flor de la motivación, podemos hacer muchas más flores y decorar la casa, la habitación, las ventanas, etc. para que nos recuerden que estamos en primavera.

3º Para lograr los objetivos o metas de la actividad anterior y que no se queden en eso, deseos, tenemos que preguntamos:

  • ¿Qué tareas me acercan para que se cumplan estos objetivos?
  • ¿Cuál es mi misión para hoy?
  • ¿Necesito ayuda de alguien?
  • ¿Qué cosas puedo posponer o, si no logro terminarlas, no altera mis planes?
  • ¿Cuántas tareas puedo hacer en un día, en una semana, en un mes…?
  • Ahora haz una lista de las tareas que tienes que realizar para cada uno de esos deseos.

A cada tarea ponle si es muy importante, importante, urgente o se puede posponer.
Mira el tiempo que necesitas para cada actividad. Piensa cuáles de todas las tareas te apetece hacer más.
Por último, haz la planificación del las tareas alternando las que son imprescindibles y necesarias, aunque sean poco apetecibles, con las que te motiven porque te gustan. Verás cómo es mucho mejor trabajar con un plan.
No olvides nunca que debemos ser flexibles y que no siempre podemos controlar todo, tampoco nuestro plan de trabajo.
Si esta actividad la haces con otros, sobre todo los más pequeños, podemos ayudar a hacer la planificación y al desarrollo de las actividades.

¿Y qué sucede si no logro todos? Quédate con lo que has conseguido y aprende de la naturaleza, no todas las flores logran dar fruto, solo las que maduran, quizá tengamos que esperar para estar preparados o listos para lograr esos objetivos y preguntarnos ¿Qué necesito? ¿Qué puedo hacer?

4º Para seguir trabajando ENLACE