PRÁCTICA PARA VIVIR LA PRIMAVERA

La primavera es la estación de cambios. Termina el invierno y las plantas vuelven a recuperar sus hojas, aparecen las flores y sus colores con su alegría. Los días son más largos y hay más horas de luz. Las temperaturas se suavizan. La naturaleza renace y se muestra en todo su esplendor y vitalidad. Y ¿Qué sucede con nuestro ser emocional? Es el momento para dejarnos llenar de la luz, de color y de la vida de la primavera. Ser conscientes de lo importante que es renacer en muchos aspectos de nuestra vida. La naturaleza nos enseña que se puede comenzar de nuevo, que podemos retomar caminos y proyectos…es la estación para soñar en los frutos y comenzar el camino para que sean los que esperamos.

Aprender a vivir la primavera como un momento de cambio y de despertar a la vida que se renueva. Todo invita a disfrutar de la naturaleza y el aire libre, de nuestra propia vitalidad y de los sentidos. La alegría es la emoción que prima en este periodo del año.

La primavera es un renacer a la nueva vida, a la belleza y a la alegría.

PROPUESTA DE TRABAJO: Un trabajo para florecer nuestros propósitos y sueños de manera muy visual y consciente.

Sentir la primavera. Buscar un momento de silencio para parar, respirar… y ser conscientes de lo que significa vivir en nuestra vida la primavera. Pensamos – sentimos cada uno de los propósitos y/o sueños que pretendemos que se hagan realidad en verano. Si queremos que esto sea posible, tenemos que comenzar a pensar en las acciones que vamos a comenzar a hacer desde hoy mismo para lograrlo. Aprovechar la energía de esta estación para trabajar con ilusión y positividad.

Tanto si se hace personalmente o en grupo, necesitamos flores para recortar y que nos sirva para realizar la actividad. En cada uno de los pétalos escribiremos esos propósitos y cada vez que logremos alcanzarlo cortamos ese pétalo. Es un buen modo de motivarnos para seguir adelante.

Vamos a ayudarnos con estas reflexiones:

1.       Aprovecha el aumento de energía y de horas de luz para dedicar tiempo a trabajar por la consecución de nuestros sueños y hacerlos objetivos.

2.       Plantéate algunas actividades al aire libre y vuelve a conectar con la naturaleza.

3.       Aumenta el consumo de frutas y zumos como fuente de energía.

4.       Dosifica la energía de esta estación para aumentar nuestra motivación.

PRIMAVERA, LA ESTACIÓN DE LA ALEGRÍA

Sabemos que somos felices cuando gozamos y valoramos todo lo que en la vida nos hace bien. Ser feliz es estar en equilibrio con nosotros mismos y con el mundo. Un equilibrio entre lo que siento, pienso, hago y soy. Olvidamos lo felices que éramos cuando éramos niños y disfrutábamos de todo con alegría y sin buscar nada más que estar bien, pero cuidado, el bienestar no es la felicidad, podemos estar muy bien y no ser felices. La primavera es la estación que nos llena de luz, color, energía y alegría. Tenemos que ser conscientes de cada experiencia por muy pequeña que sea, un paisaje, un encuentro, una actividad, etc. Son esas cosas las que nos aporta un granito de arena a nuestro estado emocional que agranda nuestra felicidad, que no es nada más que aceptar lo que nos sucede en la vida, lo bueno y lo dificultoso, nuestras cualidades positivas y debilidades, es fundamental, porque la felicidad es un estado de vida, una forma y manera de vivir los acontecimientos y circunstancias cotidianas, de lo que somos y tenemos, de nuestros deseos y metas… Eso sí, jamás confundamos felicidad con alegría o placer, muy importantes para nuestro bienestar, pero que no garantizan nuestra felicidad. La felicidad se entrena, hay que trabajar nuestro ser felices todos los días.

Los que se aceptan y aceptan la vida tal y como es son más felices. No se trata de resignación, se trata de no dejarse llevar por las circunstancias adversas, si no comenzar a pensar el cómo y el qué vamos ha hacer para continuar. Viviendo el momento, el presente conscientemente. Todo depende de nuestra actitud, de cómo nos tomamos lo que nos sucede y vivimos. Porque si somos positivos realistas, nuestra felicidad crece, porque optamos por lo que nos aporta y no por lo que nos resta. El autoconcepto nos ayuda a mejorar nuestra felicidad porque cuando nos conocemos, aceptarnos y querernos estamos preparados para vivir lo bueno y superar aprendiendo de lo malo. Vivimos la primavera con esa mirada de admiración de un niño ante la novedad de un mundo lleno de belleza.

Una persona optimista saborea las pequeñas cosas de la vida con alegría porque sabe mirar lo esencial., la primavera es un tiempo propicio.

PROPUESTA DE TRABAJO: Dos actividades para reflexionar sobre la alegría y la felicidad en este tiempo de primavera y para siempre:

  1. Responde a estas cuestiones:
  • ¿Eres consciente de todo lo bueno y positivo que tienes y vives? Concreta tu respuesta con ejemplos.
  • ¿Disfrutas de las pequeñas cosas de la vida? ¿Cuándo, cómo, con quién…?
  • La amistad, el hacer cosas altruistamente, crear, etc. ¿Cómo lo vives?
  • ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío? ¿Cuál es la diferencia en tu vida?
  • ¿Tienes la capacidad de trasformar lo negativo en oportunidades y posibilidades? ¿Qué necesitas? ¿Qué puedes hacer? Todo ello te ayuda a ser más feliz. Utiliza el Diario de sentimientos.

2. De las siguientes cualidades, ¿cuáles son las que coinciden contigo? La felicidad tiene mucho que ver con estas cualidad personales.

  • Soy capaz de expresar lo que siento con naturalidad. Tengo una forma bonita de agradecer las cosas.
  • Tus amigos y seres queridos son una prioridad, eres detallista y cercano.
  • Sonríes mucho y contagias optimismo y positividad.
  • Olvidas pronto lo negativo y perdonas siempre, también a ti mismo.
  • Vives intensa y conscientemente las cosas buenas y bellas de cada día, de cada persona.
  • Tienes palabra y la cumples, eres de fiar y confiar. Se puede contar contigo para casi todo.
  • Eres espiritual con un toque enigmático y atractivo.
  • Te cuidan de forma adecuada física y mentalmente con ejercicio, buena alimentación, lectura, música, etc.
  • SACA CONCLUSIONES DESCRIBIÉNDOTE

3. Para continuar trabajando este ENLACE

PRIMAVERA EMOCIONAL

Estamos ya a mitad de la primavera, con estas herramientas emocionales vamos a vivir de manera intensa esta estación. La primavera es momento de cambios, de color, de luz y de ilusión, pero también de creatividad y de soñar. La naturaleza renace y se muestra en todo su esplendor y vitalidad. Tenemos la oportunidad de hacer nuevas todas las cosas, cambiar y mejorar nuestro ser y hacer.

La primavera es un florecer de todo aquello que hemos sembrado durante el invierno, por ese invito en este momento a que hagamos que nuestra vida florezca y se llene de luz y color, que conectemos con nuestro «yo» más profundo y hagamos algo posible lo que soñamos y deseamos. Es la estación de la motivación la que nos lanza a la aventura de conseguir incluso lo que parece imposible. Imaginemos, soñemos lo que queremos lograr y, cuando lo tengamos claro, comencemos a disfrutar mucho de cada paso del proceso.

Busquemos en estos días nuevas posibilidades a lo que hacemos normalmente para que despierte nuestra creatividad y nos facilite ser innovadores. En lo emocional, innovar y primavera van unidos porque ambos nos animan a mejorar, a confiar en que podemos hacer las cosas mucho mejor y disfrutar muchísimo más en el camino hacia la consecución de nuestras metas. Ya llegará el verano para recoger nuestros frutos.

COMENZAMOS: necesitamos motivarnos y la primavera es la estación más propicia para hacerlo. Te ofrezco estas actividades para trabajar sólo o con otros:

1º La primera actividad consiste en crear en un lugar visible de tu casa o despacho, un panel donde poner una imagen, una frase, un deseo…, para cada día de la semana. Lo puedes preparar en un día y a lo largo de la semana ir poniendo todos o puedes ir improvisando conforme las necesidades de motivación que tengas.
Si se la hacemos con otros, cada día se encargaría de actualizar y decorar este panel alguno con la colaboración de los demás con sus propuestas.

2º Las flores de la motivación. Lo primero es buscar una plantilla con el dibujo de una flor de varios pétalos o dibujarlas. Lo ideal es buscar una de color o en blanco y la coloreamos. La recortamos de manera consciente y con atención plena, en silencio o con música de relajación, es un momento para ir pensando en qué frutos quiero logar en los próximos meses (En verano o principio del otoño) Una vez coloreada y recortada la flor escribimos en cada pétalo un sueño, deseo, un objetivo, fruto que queremos lograr. Colocamos la flor en un lugar visible y cada vez que logre uno de los deseos quito el pétalo. Además de nuestra flor de la motivación, podemos hacer muchas más flores y decorar la casa, la habitación, las ventanas, etc para que nos recuerden que estamos en primavera.

3º Para lograr cumplir los deseos de la actividad anterior y que no se queden en eso, deseos, tenemos que preguntamos:

  • ¿Qué tareas me acercan para que se cumplan estos objetivos?
  • ¿Cuál es mi misión para hoy?
  • ¿Necesito ayuda de alguien?
  • ¿Qué cosas puedo posponer o, si no logro terminarlas, no altera mis planes?
  • ¿Cuántas tareas puedo hacer en un día, en una semana, en un mes…?

Ahora haz una lista de las tareas que tienes que realizar para cada uno de esos deseos.

  • A cada tarea ponle si es muy importante, importante, urgente o se puede posponer.
  • Mira el tiempo que necesitas para cada actividad. Piensa cuáles de todas las tareas te apetece hacer más.
  • Por último, haz la planificación del las tareas alternando las que son imprescindibles y necesarias, aunque sean poco apetecibles, con las que te motiven porque te gustan. Verás cómo es mucho mejor trabajar con un plan.
  • No olvides nunca que debemos ser flexibles y que no siempre podemos controlar todo, tampoco nuestro plan de trabajo.

Si esta actividad la haces con otros, sobre todo los más pequeños, podemos ayudar a hacer la planificación y al desarrollo de las actividades.

Si no hay motivación nos olvidamos de lo que realmente importa en la vida: el ser felices y contagiarlo.

EL RENACER DE LA PRIMAVERA

En nuestro vivir cotidiano tenemos que aprender el ritmo de las estaciones. Después de un invierno intenso de calma, descanso, reflexión… llega la primavera, esa explosión de luz, color y alegría que lo invade todo, también nuestro ser. Aprovechar esta estación para vivir intensamente la vida y soñar, desear y caminar hacía nuestras metas. La primavera es la estación de las flores fruto de lo sembrado en nuestro invierno, es abrirse y darse. Elaboramos una flor con tantos pétalos como deseemos y la llenamos de metas y deseos a corto plazo, son la motivación necesaria para vivir con alegría y sentido. En el centro ponemos nuestro nombre y la ponemos en un lugar a mano para ir arrancando cada pétalo cuando logremos cumplir lo deseado. Recordemos que todo es actitud y querer. La primavera nos anima a llevar a cabo todo lo que nos proponemos porque es la estación de la energía, la fuerza y la alegría. Prácticas 42 de «Más emociones creativas»

Renacer, ilusionarse y crecer en primavera, la vida triunfa