HÁBITOS EMOCIONALMENTE SANOS

Para todo proceso de cambio necesitamos adquirir nuevos hábitos que nos permitan desarrollar buenas habilidades para poder hacerlo posible. En nuestro cambio de pensamiento, de percepción de la vida y de lo que somos, de nuestros comportamientos y rutinas tenemos que cambiar algo de lo que somos y esto nos exige valentía y mucha fuerza de voluntad porque todo cambio provoca miedo e incertidumbre, es salir de nuestra zona de confort, que por muy mala que sea es lo que conocemos y a lo que estamos acostumbrados. Estamos tan acostumbrados a lo «de siempre» que cambiar o mejorar algunos hábitos de nuestro día a día se convierte en un verdadero reto.

Lo primero y fundamental es encontrarse con uno mismo como una prioridad para el equilibrio emocional, y en muchas ocasiones esto requiere mucha voluntad. En esto consiste tener inteligencia emocional, en que todo lo que somos, sentimos y pensamos nos ayuda frente a los fracasos y nos enseña a saber gestionar todo lo que nos sucede para así dar un nuevo paso para el logro de nuestros objetivos. Es asumir que siempre estamos aprendiendo y necesitamos buscar esos hábitos que nos hagan mejores personas.

Hacer lo que somos es ser haciendo y estar siendo. Lo lograremos con buenos hábitos emocionales

PROPUESTA DE TRABAJO: Se trata de crear hábitos para que el cuerpo y la mente trabajen juntos para crear un entorno sano, se construya un ambiente propicio para mantener el equilibrio emocional, es decir, que se produzca un balance emocional, físico y mental, lo cual te hace más fuerte posible.

Algunos hábitos para el día a día

  1. Buscar momentos para ser conscientes de lo que sentimos. Propongo trabajar el diario de sentimientos, para expresar lo que sentimos.
  2. Parar, respirar, callar,… a lo largo de la jornada buscar espacios y momentos para simplemente estar.
  3. Hacer ejercicio físico, por muy pequeño que sea: caminar, bailar, estirarse,…
  4. Rodearse de personas positivas y optimistas, personas que nos aporten bienestar.
  5. Practicar el optimismo realista como estilo de vida.
  6. El buen humor como actitud de vida. Sonreír y reír.
  7. Abrazar con el corazón y desde el corazón.

PRÁCTICAS EMOCIONALES

Si ya llevas varias prácticas del manual, te habrás dado cuenta que esto de la inteligencia emocional no algo teórico que se memorice y se lleve a la vida sin más. Te aconsejo que no leas el libro como si fuese de autoayuda, porque no lo es, sino como una herramienta de trabajo personal para adquirir las habilidades necesarias para conseguir los hábitos emocional adecuados para ser y estar mejor.

La inteligencia emocional no se aprende, se practica todos los días y en cada momento.

La inteligencia emocional requiere practicar, practicar, practicar