PARA Y SIENTE

Hay épocas y momentos en el que parar se hace casi una necesidad. Es la mejor forma de prevenir sentimientos o pensamientos negativos. Si somos capaces de practicar la “meditación” disminuirá nuestra ansiedad y estrés ante los acontecimientos. Cuando hablamos de meditar no tiene por qué ser esa forma oriental de trascendencia e incluso abandono. No, hablamos de algo más sencillo y simple: parar y respirar correctamente; dejar que nuestro cuerpo, mente y sentimientos se serenen y tranquilicen. Se trata de vivir el momento y ser conscientes de nuestro ser.

Respirar, lenta y profundamente, ser conscientes de nuestra vida y nuestros sueños. Parar y sentir.

Trabaja esta actividad y el Diario de sentimientos como herramienta de trabajo. Toma todo el tiempo que necesites, pero recuerda que tiene que ser un tiempo solo para eso. Adelante, para y siente.

(“Más emociones creativas” Prácticas 6, 3ª)

Parar, meditar, hacer silencio, encontrarse: la brújula interior

Una primera técnica para que se haga realidad en nuestra vida ese equilibrio emocional, es dedicar un tiempo para comprender que tenemos la necesidad vital de parar, de detenernos en nuestra vida cotidiana para no perdernos en el camino, para ser conscientes del cómo estamos y de cómo nos sentimos. Llevamos una vida tan estresante y frenética que pasan los días, los meses, incluso los años y no somos ni tenemos lo que queremos, perdemos energía y tiempo en un sinfín de actividades, encuentros y desencuentros, trabajo, salidas…. Estos pasan por encima de nuestra vida y muy pocas veces por nosotros, por eso es tan importante parar de vez en cuando y mirarnos, mirar nuestra vida y sentirnos.

Las personas que trabajamos las emociones de forma consciente y continuada, sabemos que parar es necesario e imprescindible para no perderse en el camino hacia nuestra meta. Parar, reflexionar, sentir y entender por dónde vamos, cómo vamos y para qué vamos. Vivimos tan rutinariamente que, si no paramos, todo pasa muy rápido y, cuando nos damos cuenta, hemos perdido el sentido de nuestra vida. Parar y mirarse, sentir cómo estamos y cómo nos sentimos es el ejercicio que nos ayudará a ver la vida desde otra perspectiva.

(“Cuando las emociones se hacen creativas” Proyecto 2)

Observar en silencio nos enseña a mirar más allá de las apariencias y lo superficial de las cosas para ir a lo verdaderamente importante de la vida

PROPUESTA DE TRABAJO: Dos maneras muy básicas para parar, descansar, reflexionar…

ACTIVIDAD: «Cuerpo: relajación y concentración»

► En esta práctica comenzaremos dedicando un buen rato a la Actividad común 1 de “Emociones creativas” y “Más emociones creativas”. Se trata de aprender mucho más o afianzar nuestra experiencia de parar, hacer silencio, respirar…para conseguir lo que queremos.

► Nos podemos preguntar previamente:

•          ¿En qué situaciones es importante detenerse, parar? ¿Cuándo es urgente hacerlo?

•          ¿Cuándo es imprescindible parar en la vida? ¿Qué sucedería si no parásemos?

•          ¿Cuáles creemos que son los beneficios de respirar correctamente? ¿Para qué creemos que sirve respirar lenta y profundamente?

► Durante unos minutos hacemos un ejercicio de respiración. Recordemos las dos formas que proponemos en la citada Actividad común 1.

•          Sentado: Sentado en la silla, salimos unos centímetros del asiento y despegamos la espalda del respaldo. Como si nos tirase un hilo invisible de la cabeza hacia arriba, ponemos recta la espalda y el cuello. La barbilla se inclina levemente hacia el pecho, las plantas de los pies quedan pegadas al suelo y estos separados más o menos con la referencia de los hombros; la boca entreabierta y los ojos cerrados. Centrémonos en la respiración, solo eso. Poco a poco, hacemos o animamos a que se haga lenta y profunda; cada uno, cada una, debe buscar su propio ritmo de respiración para irse tranquilizando, relajando.

•          Tumbado: Nos tumbamos en el suelo bocarriba, con las piernas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas en el suelo. Si se pudiese estar descalzos, mucho mejor. Acomodamos la zona lumbar en el suelo, y alargamos la columna y el cuello. Tenemos que tratar de mirar de reojo las rodillas sin levantar la cabeza, para tener las cervicales bien colocadas. Los brazos pueden ir a la altura de las caderas o en el pecho. Centrémonos en la respiración, como expliqué antes.

Tanto de una manera u otra, con cualquier otra técnica que conozcamos o practiquemos, lo importante es aprender a respirar. Sin prisa, sin agobio, sin tensión, dejamos que la respiración nos tranquilice, nos calme, nos serene. Cuando aprendemos a respirar y a contar con esta herramienta corporal tan potente, la gestión de nuestras emociones es mucho más sencilla porque la utilizaremos como ayuda para desestresarnos, tranquilizarnos y poder tomar el control de nuestra mente y sentimientos porque con estrés, angustia o agobio, no seremos capaces de regular lo que sentimos. Si tomamos conciencia de nuestro modo de respirar y la hacemos pausada, serena, tranquila y profunda, lograremos recuperar las riendas de nuestro ser para dar una respuesta adecuada a lo que sentimos. Es totalmente necesario practicar todos los días y dedicar tiempo a esta actividad.

(“Cuando las emociones se hacen creativas” Proyecto 2, práctica 2, actividad 1)

Publicado por

Pedrolupi

Profe de Religión desde el 91, coach educación, formador de formadores y ponente de educación EMOCIONAL y ESPIRITUAL